El expresidente de Bolivia niega su implicación en el presunto caso de tráfico de influencias que salpica a Zapatero

El expresidente de Bolivia Luis Arce ha negado este jueves cualquier implicación en el supuesto caso de tráfico de influencias que investiga la supuesta mediación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero en favor de la empresa peruana Grupo Gloria en Bolivia, a cambio de 200.000 euros.

En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, Arce afirmó de forma tajante: «No estuve ni estoy involucrado en ningún tráfico de influencias que haya favorecido a Soboce (Sociedad Boliviana de Cemento) o alguna otra empresa privada».

El exmandatario, que gobernó Bolivia entre 2020 y 2025 y que actualmente se encuentra encarcelado preventivamente desde diciembre por otro caso de presunta corrupción, defendió además que sus contactos con Zapatero durante su mandato se limitaron al ámbito institucional.

Según explicó, la relación con el expresidente español se centró en su papel como mediador en la crisis interna del Movimiento al Socialismo (MAS) de cara a las elecciones de 2025, descartando cualquier vínculo con decisiones económicas o empresariales.

Arce también señaló que la disputa entre la cementera Soboce y la empresa estatal Fancesa es anterior a su administración y recordó que las decisiones judiciales relacionadas con este caso han seguido su curso en distintas instancias. En este sentido, afirmó que si su Gobierno hubiera tenido influencia en el proceso, “no habría rechazado ni combatido ese mismo fallo”.

El exmandatario añadió que no se ha producido ninguna liberación de pagos vinculada al conflicto, subrayando que la última palabra sobre el litigio corresponde al Tribunal Constitucional Plurinacional, donde el caso continúa en revisión.

El origen de la controversia se remonta a una investigación de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) de la Policía Nacional española, fechada el 22 de junio, que apunta a una supuesta red de intermediación de influencias en Bolivia destinada a beneficiar al grupo empresarial peruano Gloria mediante una compensación económica.

El informe policial menciona conversaciones, agendas personales y referencias a contactos entre el entorno de Zapatero y responsables políticos bolivianos, entre ellos el propio Arce, varios ministros, el entonces procurador del Estado y la exembajadora de Bolivia en España.