Los dos países dejarán de aplicar los controles extraordinarios a los pasajeros de sus vuelos y conexiones marítimas y reforzarán el intercambio de información para mantener la seguridad en el espacio Schengen.
España e Italia pondrán fin a los controles fronterizos que habían impuesto de forma recíproca en sus aeropuertos y puertos tras la crisis migratoria registrada en Ceuta durante el verano. La decisión se ha cerrado este jueves, 22 de octubre, en una conversación entre los ministros del Interior de ambos países, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi.
El acuerdo supone que ninguno de los dos gobiernos prolongará las medidas extraordinarias que afectaban a los pasajeros procedentes del otro país. A cambio, ambas administraciones reforzarán la cooperación y el intercambio de información para garantizar la seguridad dentro del espacio Schengen, según ha informado el Ministerio del Interior italiano y han confirmado fuentes españolas.
El entendimiento llega después de varias semanas de tensión diplomática y de sucesivas prórrogas de las restricciones. La última ampliación de los controles españoles estaba vigente hasta este jueves, mientras que Italia había extendido los suyos durante siete días para hacer coincidir los plazos y facilitar una solución negociada.
Una disputa surgida tras la llegada de migrantes a Ceuta
El origen del conflicto se remonta a finales de julio, cuando una llegada masiva de migrantes desde Marruecos a Ceuta llevó al Gobierno de Giorgia Meloni a restablecer controles para los viajeros procedentes de España. Roma justificó la decisión por motivos de seguridad y por el riesgo de que personas llegadas irregularmente al territorio español continuaran su recorrido hacia Italia.
Madrid respondió con medidas equivalentes para los pasajeros procedentes del país transalpino y cuestionó la decisión italiana por considerarla injustificada y contraria al espíritu de libre circulación de la Unión Europea. Los controles se aplicaron de forma temporal en conexiones aéreas y marítimas, ya que ambos países no comparten una frontera terrestre.
