España vuelve al cielo 16 años después: La Roja tumba a Bélgica y se cita con Francia por un billete a la final del Mundial

Dieciséis años después, España vuelve a estar entre las cuatro mejores selecciones del planeta. Una generación que mezcla talento, descaro y carácter ya tiene su gran noche marcada en rojo: martes, semifinal mundialista ante Francia. Un clásico europeo convertido en una batalla por alcanzar la gloria.

La Roja superó una prueba enorme ante Bélgica en un partido de máxima tensión, de esos que construyen historias. Los belgas golpearon, resistieron y obligaron a España a sacar algo más que fútbol: personalidad. Y ahí apareció de nuevo el gen competitivo de una selección que ha recuperado la mirada de los grandes días.

España vuelve a unas semifinales de un Mundial por primera vez desde aquella inolvidable aventura de 2010, cuando el equipo terminó levantando la Copa en Sudáfrica. Desde entonces llegaron decepciones, eliminaciones dolorosas y reconstrucciones. Ahora, una nueva camada devuelve al país a la élite.

El próximo obstáculo no podía tener más historia: Francia. Potencia contra potencia. Talento contra talento. Dos gigantes europeos frente a frente con una final esperando al otro lado.

El Mundial entra en su fase definitiva y España vuelve a estar donde siempre quiso: peleando por todo. Quedan 90 minutos —o más— para saber si esta generación escribe otra página dorada. Pero una cosa ya es segura: La Roja vuelve a asustar al mundo.

Merino, el talismán de España: aparece cuando la historia llama

Hay futbolistas que tienen una relación especial con los momentos grandes. Mikel Merino es uno de ellos.

El centrocampista se ha convertido en el hombre de las noches decisivas, ese jugador que aparece cuando las piernas pesan y el partido busca héroe. Trabajo silencioso, llegada, inteligencia y un instinto especial para estar en el lugar adecuado.

España ya tiene su amuleto: cuando aparece Merino, pasan cosas. Y ahora espera Francia.