Al menos una persona ha muerto y otras 14 han resultado heridas en una nueva oleada de ataques en el sur del Líbano, según ha informado la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN), en un contexto de intercambio de fuego entre Israel y la milicia chií Hizbulá que se mantiene pese al reciente acuerdo de alto el fuego.
Los ataques se produjeron en distintas localidades del distrito de Nabatieh, donde un bombardeo aéreo contra un edificio en Doueir causó un fallecido y un herido. Horas después, un dron impactó contra una motocicleta, dejando otra persona herida, mientras que otros bombardeos alcanzaron zonas cercanas a Burj Qalawiya y Deir Kifa.
En paralelo, la ANN señaló que un ataque contra las inmediaciones del Hospital Jabal Amel, en la ciudad de Tiro, provocó al menos 12 heridos y la destrucción de un edificio bancario cercano. También se registraron bombardeos de artillería en áreas residenciales próximas.
La escalada de violencia se produce apenas días después del anuncio de un acuerdo de alto el fuego negociado en Washington entre Israel y el Líbano, que preveía el cese de hostilidades y el control de determinadas zonas por parte del Ejército libanés, sin presencia de Hizbulá.
Sin embargo, tanto Israel como el grupo chií han continuado intercambiando ataques. Hizbulá afirmó en un comunicado haber lanzado un misil contra una concentración de tropas israelíes en el sur del país, en lo que calificó como respuesta a violaciones del acuerdo.
En este contexto, también se ha confirmado la muerte de un soldado israelí en combate en el sur del Líbano, sin que el Ejército haya detallado las circunstancias del incidente. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, trasladó públicamente sus condolencias a la familia del militar fallecido.
El líder de Hizbulá, Naim Qassem, ha criticado las negociaciones impulsadas en Washington, calificándolas de insuficientes, mientras que las autoridades libanesas insisten en que el alto el fuego solo podrá consolidarse si se implementan garantías sobre el terreno.
El acuerdo, de carácter frágil, sigue sin traducirse en una reducción efectiva de la violencia, con ataques cruzados que continúan afectando tanto a objetivos militares como a zonas civiles del sur del Líbano.