El director de DISA Renovables, Joaquín Gurriarán, se muestra optimista sobre el futuro de la geotermia en Tenerife después de los resultados obtenidos en el primer sondeo realizado dentro del proyecto que se desarrolla en la isla.
«Hemos encontrado el recurso que se esperaba obtener. Ahora hay que tener un poco de paciencia. Estamos en la senda de la continuidad y esperamos que la geotermia sea explotable en Tenerife dentro de muy poco», asegura Gurriarán.
El proyecto comenzó en 2023 a través de un concurso de ayudas. El año siguiente estuvo centrado en estudios superficiales y durante 2025 se avanzó en la tramitación y en el intercambio de conocimiento con Azores, uno de los territorios de referencia en el aprovechamiento de esta fuente energética. En los últimos meses se ha ejecutado el primero de los tres sondeos previstos.
El trabajo desarrollado incluye estudios geofísicos y geoquímicos con los que se analiza el tipo de roca existente a determinadas profundidades y las temperaturas asociadas. Además, se estudia el planeamiento, se negocian acuerdos con propietarios y se buscan accesos adecuados para instalar la maquinaria necesaria.
«Son tres años de trabajo invertidos en hacer todo esto», explica Gurriarán.
Para el responsable de DISA Renovables, la geotermia puede convertirse en una pieza clave para transformar el modelo energético del Archipiélago. «No tenemos alternativas energéticas en Canarias para mejorar a corto plazo si no pasamos por la geotermia», afirma.
El ejemplo que mira Tenerife es Azores. Gurriarán recuerda que allí el desarrollo de esta tecnología ha requerido décadas, pero actualmente el objetivo es superar el 50% de generación eléctrica mediante geotermia. «En Azores tardaron cuarenta años. Fijándonos en ellos, a ver si podemos recortar tiempos».
Sobre el retraso histórico de Canarias en la apuesta por esta energía, señala que durante años pudo faltar el incentivo necesario para activar los proyectos. Ahora, sin embargo, destaca la continuidad institucional.
«Ha habido altura de miras desde el punto de vista político que ha ayudado mucho. Este proyecto empezó con un color y siguió con otro, y puede seguir con otro».
La importancia de conseguir una fuente propia de generación va, según Gurriarán, mucho más allá del coste energético. Canarias depende de forma prácticamente total del exterior para garantizar su suministro.
«Tener una energía autóctona te hace no depender de la geopolítica. En términos de Europa, con las circunstancias que estamos viviendo, ser autosuficientes es clave».
Una vez terminados los sondeos, si los resultados confirman la viabilidad del recurso, comenzaría la tramitación del proyecto de explotación. Después llegarían las autorizaciones, la adquisición de los equipos y la construcción de la infraestructura.
Gurriarán calcula que, «si todo va rodado», harían falta aproximadamente cuatro años para levantar una planta geotérmica.
El proyecto inicial todavía tendría un peso reducido frente al enorme consumo energético del Archipiélago, pero DISA Renovables considera que el camino debe recorrerse de forma progresiva.
Gurriarán lo resume con un dato sobre la dependencia actual: «En Canarias consumimos nueve cubas de veinte toneladas a la hora para producir electricidad».
«Estamos mirando un proyecto que a día de hoy es pequeño por el recurso que da, pero la idea es ir avanzando», concluye.
