La Agencia Tributaria vive una de las mayores sacudidas internas de los últimos años. Apenas 24 horas después de concluir la campaña de la Renta, la directora general, Soledad Fernández Doctor, ha comunicado su marcha y a ella se suman las salidas de los máximos responsables de Inspección Financiera y Tributaria y Recaudación, los dos departamentos con mayor peso dentro del organismo encargado de la lucha contra el fraude fiscal.
El Ministerio de Hacienda ha reaccionado con un comunicado en el que rechaza que exista una crisis interna. Sostiene que la directora había solicitado el relevo hace meses, cuando María Jesús Montero aún dirigía el departamento, y que se decidió aplazar cualquier cambio hasta el final de la campaña de la Renta para garantizar la normalidad del servicio. Respecto a los otros dos altos cargos, el Gobierno asegura que habían concurrido a un concurso para ocupar puestos como consejeros de Finanzas en embajadas, aunque ese proceso todavía no está resuelto.
Sin embargo, la explicación oficial no ha frenado la polémica. El Partido Popular relaciona directamente estos movimientos con el denominado ‘caso Zapatero’ y recuerda que la directora de la Agencia Tributaria había sido citada para comparecer en la comisión de investigación del Senado. Los populares consideran que la coincidencia temporal entre el cierre de la campaña de la Renta, los relevos en la cúpula del organismo y esa comparecencia resulta, como mínimo, llamativa.
El comunicado difundido por Hacienda dedica buena parte de su contenido a enumerar los logros del Plan Estratégico 2024-2027 de la Agencia Tributaria —como la mejora de la atención al contribuyente, la simplificación de trámites o el impulso de actuaciones preventivas contra el fraude—, un argumento que la oposición interpreta como un intento de desvincular los relevos de la tensión política y judicial de las últimas semanas.
Sea cual sea el origen de estas salidas, lo cierto es que la Agencia Tributaria afronta una renovación prácticamente simultánea de sus tres principales responsables técnicos en un momento especialmente delicado, marcado por la confrontación política y por el foco puesto sobre algunas de sus actuaciones más recientes.