Hay una vieja costumbre en la política española que nunca pasa de moda. Cuando una información incómoda se publica antes de tiempo, en lugar de preguntarse por qué ha salido, muchos prefieren buscar al “chivato”. Como si el problema fuera el mensajero y no el mensaje.
Eso ha ocurrido esta semana con el Partido Popular de Canarias. La designación de sus candidatos para las dos grandes capitales del Archipiélago se conoció antes del anuncio oficial previsto para el próximo 18 de julio en Santiago de Compostela. Y la reacción fue inmediata: enfado, desmentidos y advertencias de que había que encontrar al responsable de la filtración.
Lo primero es reconocer el trabajo de los compañeros de El Día y, especialmente, de Humberto Gonar. Publicaron una información que algunos intentaron desacreditar. Aguantaron la presión y, al final, la realidad confirmó que era correcta. Eso se llama periodismo.
Lo que resulta más llamativo es que, una vez más, el foco se haya puesto en el medio de comunicación. Como si el periodista hubiera inventado la noticia. Como si la culpa fuera de quien informa y no de quien, desde dentro, decide abrir la puerta y contar lo que sucede.
Las llamadas “gargantas profundas” han existido siempre. Forman parte de la historia del periodismo y también de la política. Son dirigentes, cargos públicos, asesores o militantes que, por convicción, por estrategia o por interés, deciden facilitar información. Sin ellos, muchas de las grandes exclusivas nunca habrían visto la luz. Pretender responsabilizar al periodista por publicar una información veraz es confundir deliberadamente los papeles.
Si alguien está molesto porque una noticia salió antes de tiempo, quizá debería mirar primero hacia dentro y no hacia fuera. Porque el periodista no llama a la puerta para pedir una filtración; es la fuente quien decide hablar. Y cuando esa información se contrasta y es cierta, el deber del periodista no es guardarla en un cajón hasta que llegue el comunicado oficial. Su obligación es publicarla.
El periodismo no es un gabinete de comunicación. No está para adaptarse al calendario de los partidos políticos ni para esperar a que una organización decida cuándo conviene hacer pública una información. Está para contar la realidad cuando esa realidad puede demostrarse.
Mientras tanto, la política sigue su curso. Poli Suárez será la apuesta del PP para Las Palmas de Gran Canaria y Carmen Pérez encabezará la candidatura en Santa Cruz de Tenerife. Además, todo apunta a que Carlos Tarife dejará el Ayuntamiento para convertirse en el número uno al Parlamento de Canarias por Tenerife, después de culminar la reconstrucción del Partido Popular en la capital tinerfeña y devolver al partido un protagonismo que había perdido.
Ese es el verdadero debate político. Lo demás es ruido.
Buscar al “chivato” puede servir para calmar un enfado interno. Intentar convertir al periodista en el culpable de una información veraz, no. Porque las noticias no pertenecen a los partidos. Pertenecen a los ciudadanos. Y el periodismo, cuando cumple con su función, no pide permiso para informar. Simplemente informa.