La depuradora comarcal de Punta Brava, en Puerto de la Cruz, sufrió este sábado por la noche un derrame de unos 1.000 litros de producto compuesto por un 75% de agua y un 25% de cloruro férrico, según ha informado el Cabildo de Tenerife.
El incidente se produjo después de que una manguera de la instalación, de aproximadamente un centímetro de diámetro, se rompiera tras haber sido reparada durante las labores de mantenimiento realizadas esa misma mañana. Según la información facilitada por Aqualia, empresa responsable de la gestión de la planta, la conducción había quedado en perfectas condiciones tras la intervención.
La principal incógnita se encuentra ahora en las circunstancias que provocaron la rotura. El Cabildo ha señalado que se investiga un posible sabotaje, después de que las cámaras de seguridad de la instalación captaran a una persona ajena a la planta en su interior y desplazándose precisamente hacia la zona donde posteriormente se produjo la avería.
El vertido quedó inicialmente contenido dentro de las instalaciones de la depuradora, aunque el Consejo Insular de Aguas de Tenerife (CIAT) ha abierto un expediente de investigación para determinar el origen del incidente, la cantidad exacta de producto liberado, las circunstancias en las que se produjo y su posible destino.
El Cabildo ha reclamado un esclarecimiento rápido de lo ocurrido. En concreto, deberá determinarse si el producto pudo alcanzar la red de pluviales y, eventualmente, el mar, ya que existen versiones contradictorias sobre este extremo y el CIAT ha señalado que no adelantará conclusiones hasta disponer de los resultados de las inspecciones y análisis correspondientes.
La depuradora de Punta Brava se encuentra además en las proximidades de Playa Jardín, una zona que ha sufrido en los últimos años distintos episodios relacionados con vertidos y cierres de la playa. Paralelamente, el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz y Aqualia tienen previsto iniciar este martes 29 de septiembre obras de emergencia para sustituir un tramo deteriorado del colector de Punta Brava.
La investigación deberá ahora determinar si la rotura fue consecuencia de una incidencia técnica o si, como se sospecha inicialmente, pudo existir una actuación deliberada.
