La muerte de Maricarmen refuerza la acampada de Sol, que alcanza las trece noches de protesta

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La Puerta del Sol de Madrid mantiene viva la memoria de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años fallecida el miércoles después de que su desahucio, hace casi dos semanas, desencadenara una ola de protestas por la crisis de la vivienda. Los acampados han instalado dos altares con velas, flores y mensajes, mientras la movilización continúa tras 13 noches de permanencia en la plaza.

Uno de los espacios de homenaje se encuentra junto a la estatua del Oso y el Madroño, rodeada por tiendas de campaña y puestos que se extienden por toda la plaza y el comienzo de las calles Arenal y Preciados. El segundo altar está situado frente a la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta madrileña se refirió este jueves a los representantes de Más Madrid y del PSOE-M como «políticos buitre», después de que ambas formaciones la responsabilizaran políticamente de la muerte de Maricarmen. Ayuso sostuvo que la anciana había sido «desahuciada por una ley socialista».

La acampada ha coincidido con nuevas movilizaciones en homenaje a la mujer, entre ellas una manifestación convocada el jueves por la noche por el Sindicato de Inquilinas de Madrid. La marcha recorrió los cuatro kilómetros que separan Sol de la vivienda en la que Maricarmen residió durante 70 años, donde decenas de personas permanecieron hasta cerca de la medianoche ante un altar improvisado.

Beatriz, de 30 años, que ha participado algunos días en la acampada, también acudió a la manifestación. En declaraciones a EFE, expresó su deseo de que la muerte de Maricarmen marque un punto de inflexión social y destacó que el caso ha conseguido reunir a personas afectadas por una problemática que considera generalizada.

«Hay mucha gente muy triste y también mucha gente con muchas ganas de luchar y de seguir extendiendo todo esto que se ha comenzado ahora con la muerte de Maricarmen», afirmó. A su juicio, la fallecida representa una realidad que afecta a otras muchas personas cuyos casos no llegan a conocerse públicamente.

Entre quienes acudieron al homenaje estaba Patricia, una estudiante polaca de 23 años que cursa Relaciones Internacionales en Madrid y que seguía desde hacía meses la situación de Maricarmen y otros casos similares a través del Sindicato de Inquilinas.

«Maricarmen obviamente debería seguir viva y para mí es obvio que no murió, sino que fue asesinada por todo lo que tuvo que pasar en los últimos siete años, por todo lo que le hizo Urbagestión», manifestó a EFE. Patricia confía en que lo ocurrido impulse nuevas movilizaciones y animó a mantener la protesta: «esto no puede seguir así».

La permanencia en Sol también continúa entre jóvenes que han convertido la plaza en su lugar de protesta. Otto, de 22 años, que ha pasado siete noches en la acampada, describió a EFE una situación tranquila y aseguró que permanecer allí no supone un sacrificio. «Todo muy tranquilo, la verdad», señaló.

La concentración madrileña se ha convertido en un punto de referencia para las movilizaciones por la vivienda en otras ciudades, que han entrado en una nueva fase tras la muerte de Maricarmen. En paralelo, el Sindicato de Inquilinas promueve una huelga general convocada por UGT, CCOO y otras centrales sindicales para el próximo 11 de noviembre, dos días antes del comienzo oficial de la campaña electoral, en un contexto marcado también por el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre.