La noche en Europa deja otra sacudida del petróleo: Arabia Saudí corta cargamentos y el Brent roza los 109 dólares

El cierre del oleoducto Este-Oeste y la suspensión de cargas en Yanbu empiezan a golpear directamente las exportaciones saudíes hacia Europa, mientras Ormuz continúa bajo fuerte presión y aumenta la preocupación por Bab el Mandeb

La noche dejó otra señal de alarma para Europa. El petróleo volvió a dispararse después de confirmarse la suspensión de las cargas de crudo en Yanbu y la cancelación de parte de los cargamentos saudíes previstos para clientes europeos a finales de septiembre.

El Brent terminó la jornada en 108,75 dólares por barril, después de avanzar un 2,9%, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense subió un 4,38%, hasta los 105,83 dólares. Ambos alcanzaron sus niveles de cierre más elevados desde el pasado 19 de mayo.

Pero la tensión es todavía mayor en el mercado físico europeo. Determinados cargamentos de crudo han llegado a negociarse por encima de los 130 dólares por barril, una señal de las dificultades para encontrar rápidamente determinados suministros alternativos ante los problemas que afectan al petróleo saudí.

El origen de esta nueva sacudida está en el deterioro de las vías de exportación de Arabia Saudí. El reino mantiene fuera de servicio su estratégico oleoducto Este-Oeste tras los ataques sufridos. La infraestructura, también conocida como Petroline, recorre aproximadamente 1.200 kilómetros desde las grandes zonas productoras del este del país hasta Yanbu, en el mar Rojo.

Su función es especialmente importante en una crisis como la actual: permite sacar millones de barriles diarios hacia el oeste sin necesidad de atravesar el estrecho de Ormuz.

Precisamente esa gran vía alternativa es la que ahora está comprometida.

A la paralización del oleoducto se suma la suspensión de cargas de crudo en Yanbu. Arabia Saudí ha cancelado o retrasado algunos cargamentos destinados a clientes europeos, obligando a compradores y refinerías a buscar alternativas en otros mercados.

La presión aumenta además sobre las grandes arterias marítimas de Oriente Próximo. El tráfico por Ormuz continúa fuertemente reducido, mientras la situación en Yemen vuelve a colocar el foco sobre Bab el Mandeb, la puerta meridional del mar Rojo y otro de los pasos fundamentales para el comercio energético mundial.

Arabia Saudí afronta así una combinación especialmente delicada: dificultades para utilizar Ormuz, el oleoducto Este-Oeste fuera de servicio y problemas para mantener con normalidad las exportaciones desde Yanbu.

Las previsiones sobre la reparación del oleoducto siguen siendo dispares. Desde Estados Unidos se ha apuntado a la posibilidad de recuperar el flujo en cuestión de días, mientras otras estimaciones manejadas en el mercado contemplan varias semanas hasta alcanzar una recuperación completa. Por ahora, Riad no ha anunciado oficialmente la reapertura.

Europa ya empieza a sentir las consecuencias. La subida del Brent hasta las proximidades de los 109 dólares, unida a la extraordinaria tensión observada en determinados cargamentos físicos, demuestra que el mercado comienza a incorporar el riesgo de que las dificultades saudíes no sean únicamente un episodio de unas horas.

El problema es precisamente el escenario que Arabia Saudí había intentado evitar durante décadas: sufrir dificultades en Ormuz y no disponer plenamente de su gran salida alternativa hacia el mar Rojo.

La noche europea deja así un nuevo aviso: menos petróleo saudí disponible, rutas estratégicas bajo presión y un barril que vuelve a acercarse peligrosamente a los 110 dólares.