Mi reflexión de domingo, por Randy Mendiguchía: “Quienes te acompañan bajo la lluvia también merecen tus días de sol”

Reflexión domingo Randy Mendiguchía
Imagen editada por Randy Mendiguchía.

«No le prestes el paraguas a alguien que se acuerda de ti solo cuando llueve».

Hay frases que nos hacen detenernos y mirar nuestras relaciones. Esta nos invita a pensar en esas personas a las que acudimos cuando algo se complica: quienes escuchan sin prisas, encuentran una palabra que nos calma o nos echan una mano cuando más falta nos hace. Tener a alguien así es una suerte. Cuidar ese vínculo también nos corresponde.

Cuando tenemos un problema, buscamos compañía, consejo o consuelo. Pero, una vez que pasa la tormenta, a veces regresamos a nuestras rutinas y dejamos para mañana esa llamada, ese café o esa conversación pendiente. No siempre ocurre por falta de cariño. Las obligaciones y las prisas pueden hacernos descuidar incluso a quienes más queremos.

El afecto no se mide por el número de llamadas ni por la cantidad de mensajes. Hay personas con las que hablamos poco y, aun así, sentimos una cercanía que permanece intacta. Basta reencontrarnos para recuperar la conversación donde la dejamos. Pero esa confianza también merece atención: saber que alguien está ahí no debería llevarnos a dar por hecho su tiempo, su escucha o su generosidad.

Conviene preguntarnos qué compartimos con los demás. Si solo les contamos nuestras dificultades o también les hacemos partícipes de nuestras alegrías. Si preguntamos cómo están y escuchamos su respuesta con el mismo interés que esperamos recibir cuando nos toca hablar.

Cuidar una relación suele empezar con gestos pequeños. Proponer un café sin necesitar ningún favor. Llamar para contar algo bueno. Recordar una fecha importante. Preguntar «¿cómo estás?» y dedicar tiempo a escuchar. También estar disponibles cuando quien siempre nos sostiene necesita, por una vez, apoyarse en nosotros.

La frase del paraguas puede ayudarnos a reconocer vínculos que se han vuelto desequilibrados, pero también a revisar nuestra propia conducta. Todos podemos habernos acordado de alguien en un momento difícil y haber descuidado después el encuentro. Darnos cuenta nos permite cambiarlo.

Este domingo, piensa en esa persona que te acompañó durante una tormenta. Quizá sea un buen día para llamarla, interesarte por su vida o invitarla a compartir un rato agradable. Quienes nos acompañan cuando llueve también merecen compartir nuestros días de sol.

Pasen un buen domingo.