Países Bajos ha decidido modificar de forma importante la distribución de sus reservas de oro ante el deterioro del escenario internacional. El Banco Central neerlandés ha trasladado 86 toneladas de oro desde Estados Unidos y Canadá hacia Londres en una operación desarrollada durante varios meses.
La institución justifica el movimiento por la creciente inestabilidad geopolítica y por la necesidad de estar mejor preparada ante una eventual crisis de grandes dimensiones. Londres ha sido elegida porque continúa siendo uno de los principales centros mundiales para la negociación de oro físico y permite convertir o movilizar las reservas con mayor rapidez.
La operación no ha consistido únicamente en trasladar lingotes. Cerca de 59 toneladas almacenadas en Nueva York fueron vendidas y posteriormente recompradas en Londres, mientras que otras 27 toneladas fueron transportadas físicamente desde Estados Unidos y Canadá.
Países Bajos mantiene unas reservas totales de 612,4 toneladas de oro, valoradas en decenas de miles de millones de euros. Tras esta reorganización, Londres pasa a custodiar una parte mucho mayor de las reservas neerlandesas, mientras que se reduce el peso del oro almacenado en Nueva York.
El objetivo del movimiento es reforzar la capacidad de reacción financiera del país y disponer de activos que puedan utilizarse rápidamente en circunstancias excepcionales.
La decisión vuelve a poner el foco sobre el papel del oro como activo refugio y sobre la tendencia de algunos bancos centrales a revisar dónde y cómo almacenan sus reservas ante un escenario internacional marcado por las tensiones geopolíticas, la incertidumbre económica y el aumento de los riesgos globales.
