El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este miércoles su intención de continuar al frente del Ejecutivo y agotar la legislatura, en respuesta a las advertencias del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, sobre las consecuencias que tendría una eventual mayoría parlamentaria de PP y Vox.
Sánchez ha reconocido «parte» del diagnóstico planteado por el dirigente republicano y ha señalado que la incorporación de Vox al escenario político, junto con la «derechización» del PP, ha provocado un cambio en la política española. Como ejemplo, ha mencionado la posición de los populares respecto a la ley de memoria democrática.
A juicio del presidente, esta evolución puede «cuestionar la alternancia, abrir las puertas a una involución en todos los ámbitos». Sánchez también ha criticado la estrategia del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, al considerar que sus intervenciones están marcadas por las amenazas judiciales contra quienes discrepan políticamente.
«No hay una discusión política hay amenazas judiciales, la judicialización de la política y luego resulta que somos nosotros los que cuestionamos la independencia de la justicia», ha afirmado.
En la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso, Rufián había cuestionado previamente la negativa de Sánchez a contemplar un escenario en el que PP y Vox alcanzasen los 210 escaños, una posibilidad que reflejan algunas encuestas.
El portavoz de ERC ha asegurado que «no le salen los números» y ha reprochado al presidente que mantenga su previsión de agotar la legislatura «y más allá». «¿Con quién va a sumar -nunca mejor dicho-, cómo va a poder?», ha preguntado con ironía.
Rufián ha advertido de que una eventual mayoría de 210 diputados entre PP y Vox supondría, a su juicio, un grave retroceso en los servicios públicos y en la representación territorial. En concreto, ha alertado sobre las consecuencias para las pensiones, la educación y la sanidad públicas, así como para la representación política de Cataluña, Euskadi y Galicia.
El dirigente republicano ha resumido su preocupación apelando al impacto que tendría el resultado electoral sobre la ciudadanía: «La gente se está jugando sus condiciones de vida y nosotros nuestras siglas».
