El Consejo de Informativos cuestiona que la entrevista al presidente del Gobierno se realizara en ‘Mañaneros 360’, un espacio coproducido por RTVE y una productora privada. Sánchez utilizó 13 veces «ultraderecha», nueve «ultraderechista» y una «ultraderechización».
Pedro Sánchez acudió este miércoles a TVE para explicar la posición del Gobierno y terminó dejando dos debates abiertos: uno político, por la reiteración de sus referencias a la derecha y la ultraderecha, y otro dentro de la propia televisión pública por el formato escogido para entrevistar al presidente.
La conversación se desarrolló en Mañaneros 360, con Jesús Cintora y Esther Palomera, durante aproximadamente 57 minutos. Sánchez respondió a cerca de una treintena de preguntas sobre la actualidad política, la situación del Gobierno, la oposición y algunos de los principales asuntos que rodean al Ejecutivo.
Pero hubo un término que apareció de manera especialmente insistente.
Un recuento realizado posteriormente en televisión contabilizó 13 menciones a «ultraderecha», nueve a «ultraderechista» y una a «ultraderechización». En total, 23 referencias directas en apenas 57 minutos de entrevista.
A ellas se añadieron otras once menciones al término «derecha», lo que elevó todavía más el peso que esa parte del tablero político tuvo dentro del discurso del presidente.
Sánchez utilizó buena parte de la entrevista para alertar de lo que considera una radicalización del debate público y para vincular determinadas posiciones del Partido Popular con el crecimiento de Vox. La ultraderecha terminó así convertida en uno de los principales hilos argumentales de su intervención.
Mientras el presidente desarrollaba ese discurso delante de las cámaras, detrás de ellas se mantenía abierto otro conflicto.
El Consejo de Informativos de TVE había expresado previamente su rechazo a la fórmula escogida para realizar la entrevista, al considerar que una conversación institucional con el presidente del Gobierno debería haber sido asumida por los Servicios Informativos y los profesionales de la propia Corporación.
El organismo llegó a calificar la decisión de «sin precedentes» y de «gravedad extrema», defendiendo que RTVE dispone de periodistas, técnicos, realizadores y medios públicos suficientes para producir directamente una entrevista política de esta relevancia.
El malestar no modificó los planes. Sánchez acudió finalmente a Mañaneros 360 y la entrevista se realizó en el formato previsto.
La jornada dejó, por tanto, una fotografía singular: el presidente del Gobierno hablando 23 veces de la ultraderecha mientras dentro de la propia RTVE se discutía por qué una entrevista de máximo nivel institucional se había encuadrado en un programa coproducido con una empresa privada y no íntegramente en los Servicios Informativos públicos.
La entrevista se hizo en un programa coproducido con una empresa privada
Mañaneros 360 no es un espacio producido exclusivamente con medios propios de RTVE. El programa se desarrolla mediante una fórmula de coproducción entre la Corporación pública y La Cometa TV, una productora audiovisual privada.
Ese es precisamente el origen de la protesta del Consejo de Informativos.
La crítica no se centra en que RTVE trabaje con productoras externas, algo habitual en espacios de entretenimiento, magazines y otros formatos, sino en que una entrevista al presidente del Gobierno de España se haya realizado dentro de un programa con participación privada cuando la televisión pública dispone de unos Servicios Informativos propios.
Los representantes profesionales defienden que las grandes entrevistas institucionales y políticas deben permanecer dentro de la estructura informativa de RTVE y ser realizadas por los trabajadores de la casa.
El debate, por tanto, va más allá de nombres o presentadores. La cuestión que se plantea internamente es quién debe asumir el control editorial y la producción de una entrevista al jefe del Ejecutivo en la televisión pública: los Servicios Informativos de RTVE o un espacio coproducido con una empresa externa.
