Sin la economía social, Canarias tendría al menos 17.000 trabajadores menos y miles de personas quedarían fuera del mercado laboral

La economía social se ha convertido en uno de los grandes pilares silenciosos del empleo en Canarias. Cooperativas, empresas de inserción, centros especiales de empleo, asociaciones y otras entidades sostienen actualmente 17.174 puestos de trabajo, repartidos entre 3.392 organizaciones del Archipiélago, una cifra que evidencia el peso de un modelo que va mucho más allá de la actividad económica.

El dato cobra especial relevancia porque buena parte de esos empleos corresponden a personas con mayores dificultades de acceso al mercado laboral: personas con discapacidad, desempleados de larga duración, jóvenes en riesgo de exclusión o colectivos vulnerables. Según el Gobierno de Canarias, más del 16% de los trabajadores del sector tiene discapacidad y casi el 57% son mujeres, lo que convierte a este tejido empresarial en una herramienta de inclusión y cohesión social.

Durante el II Foro de Economía Social de Canarias, celebrado en Lanzarote, la consejera de Turismo y Empleo, Jéssica de León, defendió que este modelo demuestra que es posible combinar crecimiento económico con igualdad de oportunidades y empleo estable. Desde el inicio de la legislatura, el sector ha incorporado más de un millar de nuevos empleos y continúa creciendo.

La conclusión es clara: si este ecosistema no existiera, Canarias tendría miles de personas más dependiendo de ayudas públicas o buscando un empleo que difícilmente encontrarían en el mercado ordinario. La economía social no solo genera riqueza, sino que evita exclusión, reduce el desempleo estructural y permite que miles de canarios desarrollen un proyecto de vida con autonomía, estabilidad y oportunidades. Esa es su mayor aportación al Archipiélago.