Tenerife bate récord de empleo y baja el paro al 8,76% en el primer trimestre de 2026

La economía de Tenerife ha arrancado 2026 con un nuevo hito en su mercado laboral, tras registrar más de 460.000 personas ocupadas y situar la tasa de paro en el 8,76%, el nivel más bajo de las últimas dos décadas y claramente inferior a la media de Canarias, que se sitúa en torno al 11%.

Los datos se recogen en el Boletín de Coyuntura Económica correspondiente al primer trimestre del año, elaborado por la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife a partir de los datos impulsados por el Cabildo insular. El informe fue presentado este viernes por el consejero de Industria, Manuel Fernández, junto al presidente de la Cámara, Santiago Sesé, y la directora de la entidad, Lola Pérez.

Durante la presentación, los responsables destacaron que la isla consolida su posición como uno de los principales motores económicos del Archipiélago, apoyada en la fortaleza del sector servicios y en un comportamiento positivo del mercado laboral, que continúa marcando máximos históricos en ocupación.

El consejero Manuel Fernández valoró de forma especialmente positiva la evolución del empleo en la isla, subrayando que los datos reflejan la solidez del tejido productivo. En su intervención, señaló que “estamos ante unas cifras de empleo históricas que ponen de manifiesto la fortaleza y el dinamismo de los sectores que lideran el desarrollo de la isla”.

Fernández destacó también el buen comportamiento del sector industrial, que ha generado 447 nuevos puestos de trabajo en el trimestre, así como la evolución del sector servicios, que ha superado de nuevo la barrera de las 23.000 empresas activas, un nivel no alcanzado desde antes de la pandemia.

En la misma línea, el presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, Santiago Sesé, subrayó que los indicadores confirman el liderazgo económico de la isla en el contexto regional, con mejoras en empleo, afiliación a la Seguridad Social y actividad empresarial.

No obstante, Sesé advirtió de que el crecimiento económico convive con ciertos desafíos estructurales. Entre ellos mencionó las dificultades de las empresas para cubrir determinados perfiles profesionales y la necesidad de incrementar la inversión para sostener la competitividad del modelo productivo insular.

El informe también apunta a una fase de crecimiento sostenido, aunque con signos de cautela en algunos sectores debido a factores externos como la inflación acumulada, el encarecimiento de los costes y una moderación del consumo interno, que empiezan a influir en el ritmo de la actividad económica.