El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a marcar distancias con la estrategia militar de Israel en su ofensiva contra Hezbolá al cuestionar públicamente los bombardeos sobre zonas urbanas y advertir del elevado coste humano del conflicto.
“Demasiadas personas están muriendo”, afirmó Trump durante una entrevista, en la que criticó la destrucción de edificios residenciales en operaciones destinadas a eliminar objetivos concretos. “No necesitas derribar un apartamento cada vez que buscas a alguien”, señaló, en unas declaraciones que reflejan una creciente preocupación por el impacto de la guerra sobre la población civil.
El mandatario estadounidense aseguró además que el conflicto se está prolongando más de lo debido y apuntó a la necesidad de explorar nuevas vías para reducir la violencia en la región. En ese contexto, sugirió que otros actores regionales podrían asumir un papel más activo frente a Hezbolá para evitar una escalada aún mayor.
Las palabras de Trump llegan en un momento especialmente delicado para Oriente Medio, donde los enfrentamientos entre Israel y la milicia chií libanesa mantienen una elevada tensión y continúan generando víctimas y destrucción en ambos lados de la frontera.
Un cambio de tono en Washington
Las declaraciones llaman la atención porque proceden de un presidente tradicionalmente alineado con Israel. Aunque Trump ha respaldado en numerosas ocasiones el derecho israelí a defenderse, ahora pone el foco en las consecuencias humanitarias de los ataques y en la necesidad de encontrar una salida que evite más muertes civiles. Su mensaje coincide con una creciente presión internacional para reducir la intensidad de los bombardeos y avanzar hacia una desescalada del conflicto.