La pobreza infantil sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de España. Los últimos informes de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) reflejan que el 25,7% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, una cifra que se dispara hasta el 50% en las familias monoparentales y alcanza al 33% de la infancia.
La situación preocupa especialmente con la llegada de las vacaciones escolares. Según los datos difundidos por la ONG Educo, cerca de 980.000 menores dejarán de beneficiarse de las becas comedor al finalizar el curso, lo que supone un riesgo añadido para miles de familias vulnerables que encuentran en los comedores escolares una garantía de alimentación equilibrada para sus hijos.
A ello se suma otro dato alarmante: alrededor de 120.000 niños podrían quedarse solos en casa durante parte del verano por la imposibilidad de sus familias de acceder a campamentos, actividades de conciliación o recursos alternativos mientras los padres trabajan.
Las organizaciones sociales advierten de que el crecimiento económico no está llegando con la misma intensidad a los hogares más vulnerables y reclaman medidas específicas para proteger a la infancia, reforzar la conciliación familiar y garantizar la alimentación de los menores durante los meses no lectivos.
La pobreza golpea con más fuerza a las familias monoparentales
Los hogares encabezados por un solo progenitor son los más expuestos a la vulnerabilidad económica en España. Según EAPN, uno de cada dos se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. La dificultad para conciliar trabajo y cuidados, el acceso a la vivienda y el aumento del coste de la vida explican una realidad que afecta especialmente a mujeres con hijos a cargo y que tiene su reflejo directo en las tasas de pobreza infantil.