Brasil vive este domingo una jornada electoral decisiva. 158,7 millones de ciudadanos —casi 159 millones— están llamados a las urnas para elegir al presidente de la República en unas elecciones marcadas por una fuerte polarización política y por el enfrentamiento entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
El actual presidente busca renovar su mandato y continuar al frente del país, mientras que Flávio Bolsonaro intenta devolver a la derecha al Palacio de Planalto y prolongar el peso político del apellido Bolsonaro en Brasil. Ambos candidatos votaron este domingo por la mañana, Lula en São Bernardo do Campo y Bolsonaro en Río de Janeiro.
La campaña ha dejado un país prácticamente dividido en dos grandes bloques. La elevada polarización ha convertido estas elecciones en mucho más que una disputa por la Presidencia, con dos modelos políticos enfrentados y una movilización especialmente intensa de sus respectivos electorados.
Los brasileños no eligen únicamente presidente. En esta primera vuelta también se votan gobernadores, senadores, diputados federales y diputados estatales o distritales, en una de las mayores jornadas electorales del mundo. El censo asciende exactamente a 158.745.463 electores, 2,29 millones más que en 2022.
La principal incógnita es saber si alguno de los candidatos conseguirá la mayoría necesaria para resolver la Presidencia este mismo domingo o si Brasil tendrá que acudir a una segunda vuelta. Con un escenario muy ajustado y una sociedad profundamente polarizada, el resultado mantendrá en vilo no solo al país, sino a buena parte de América Latina.
