Era fundamental conocer la versión de árbitro para poder empezar a vislumbrar el posible desenlace de la eliminatoria de Copa del Rey que fue suspendida, este domingo, y que debía enfrentar al Unión Güímar y al Hortaleza madrileño, y que acabó con graves incidentes. El acta redactada por el árbitro Rafael Aguilar Prat detalla los incidentes previos al encuentro y recoge que el autobús del Sporting Hortaleza fue objeto del lanzamiento de objetos durante su llegada al campo, provocando incluso la rotura de uno de sus cristales. El club madrileño también trasladó al equipo arbitral que varios miembros de su expedición habían recibido amenazas y que uno de sus jugadores había sido alcanzado por una botella.
La situación llevó a la Federación y a la Guardia Civil a establecer una espera antes del inicio del partido. Según relata el colegiado, la delegada federativa, Silvia Rodríguez López, comunicó a los árbitros que debían aguardar la llegada de un dispositivo de la Guardia Civil para garantizar la seguridad de jugadores, árbitros y público.
Durante esa espera, el delegado del Sporting Hortaleza volvió a informar al equipo arbitral de los incidentes. El acta señala que también comunicó que el autobús había recibido nuevos golpes y reiteró que un futbolista había sufrido el impacto de una botella.
Dos minutos después, el entrenador del Atlético Unión Güímar, Aythamy Díaz González, se presentó en el vestuario arbitral y manifestó haber sufrido una agresión. El encuentro debía haber comenzado a las 12:00, pero nunca se llegó a celebrar. Tras 37 minutos de espera, el teniente de la Guardia Civil Carlos Ortega, responsable del dispositivo, llegó a las instalaciones y mantuvo una reunión con el equipo arbitral, los delegados de ambos clubes y la delegada federativa.
Según el acta, el responsable del operativo confirmó que “la seguridad está garantizada durante todo el encuentro”, circunstancia que permitió inicialmente plantear la disputa del partido.
Sin embargo, el delegado del Sporting Hortaleza, Luis Martínez Urquiza, comunicó que debía consultar la situación con el cuerpo técnico y los futbolistas. A su regreso al vestuario arbitral, trasladó la decisión definitiva del club madrileño: no disputar el encuentro.
El acta precisa que los motivos esgrimidos fueron “las circunstancias vividas tanto a su llegada al campo como durante la previa a la salida al terreno de juego”, unos hechos que, según explicó el delegado visitante, habían provocado que los integrantes de la expedición “emocionalmente no estén preparados para jugar”.
Ante esta decisión, el árbitro comunicó a los delegados de ambos equipos que el encuentro quedaba suspendido. La decisión se adoptó en presencia de los responsables de la Guardia Civil, los representantes de los dos clubes, la delegada federativa y el equipo arbitral.
El propio colegiado también señala en su informe que, una vez suspendido el partido, el equipo arbitral abandonó el terreno de juego “escoltado por un dispositivo de la Guardia Civil (USECIC)” y que pudo abandonar las instalaciones sin que se produjeran nuevas incidencias.
