El presidente reivindica ante su agenda vinculada a la Asamblea General de la ONU el crecimiento, el empleo y la renta real de los hogares. La OCDE confirma que España crece mucho más que la eurozona, pero eleva con fuerza su previsión de inflación y la coloca siete décimas por encima de la media del área del euro.
Pedro Sánchez ha aprovechado este miércoles su presencia en Nueva York para exhibir los datos de la economía española. El presidente del Gobierno ha defendido que España crece muy por encima de sus socios europeos, ha puesto en valor que el paro haya bajado del 10% según la última EPA y ha asegurado que ningún país europeo ha conseguido un avance de la renta disponible real de los hogares comparable al español una vez descontado el efecto de la inflación.
El crecimiento le proporciona argumentos. S&P Global Ratings ha elevado este mismo miércoles su previsión para España hasta el 2,4% en 2026, frente al 0,9% calculado para la eurozona. Alemania quedaría en el 0,9%, Italia en el 0,8% y Francia en apenas el 0,4%.
La propia OCDE incluso mejora esa previsión. El organismo internacional calcula ahora que España crecerá un 2,6% este año, frente al 1% de la zona euro. Por tanto, la fotografía de la actividad económica respalda una parte fundamental de la argumentación desplegada por Sánchez en Nueva York.
Pero el cuadro cambia al mirar los precios. La OCDE ha elevado su previsión de inflación para España hasta el 3,7% en 2026, cuatro décimas más de lo que esperaba en junio. Para el conjunto de la eurozona calcula una inflación del 3%, por lo que España quedaría siete décimas por encima. En 2027, además, la organización todavía prevé un 3,4% para España frente al 2,9% de la zona euro.
También la inflación subyacente española preocupa a la organización: la eleva al 3,4% este año y al 2,9% en 2027. La OCDE advierte de que el repunte de los precios energéticos puede mantener la inflación elevada durante más tiempo y plantea que podrían ser necesarios nuevos ajustes de los tipos de interés si las presiones inflacionistas se extienden.
S&P ofrece una estimación algo más moderada, aunque también elevada: sitúa la inflación española en el 3,2% para 2026 y en el 3% en 2027.
Así, los organismos internacionales dibujan una economía española con dos velocidades claramente diferenciadas: un crecimiento muy superior al europeo, que respalda el mensaje de Sánchez, pero una inflación también superior a la media de la eurozona, que introduce un contrapunto relevante a su reivindicación de la mejora del poder adquisitivo de los hogares.
