Nicolás, estudiante canario, llevó al presidente del Gobierno a responder sobre el espionaje a su móvil, el giro español respecto al Sáhara Occidental y la relación con Marruecos durante un acto concebido inicialmente para hablar de los riesgos de las grandes tecnológicas.
Pedro Sánchez acudió a la Universidad de Harvard para pronunciar un discurso centrado en el poder de los grandes grupos tecnológicos y sus efectos sobre la democracia. Sin embargo, el turno de preguntas terminó desviando el encuentro hacia algunos de los asuntos más controvertidos de la política española. El País resumió la escena señalando que las preguntas de los alumnos habían cambiado el guion previsto.
Uno de los protagonistas fue Nicolás, estudiante canario, que puso sobre la mesa el espionaje con Pegasus al teléfono móvil de Sánchez y lo enlazó con el posterior cambio de posición de España respecto al Sáhara Occidental y con la relación mantenida con Marruecos.
La pregunta planteaba por qué, después del hackeo del teléfono del presidente, el Gobierno modificó su postura sobre el Sáhara y defendió su relación con Rabat después de la crisis de Ceuta. El País recoge que el alumno recordó expresamente que España había denunciado inicialmente aquella actuación como un ataque a la integridad territorial.
Sánchez confirmó ante los estudiantes que su teléfono había sido intervenido. «Es cierto que fuimos hackeados», reconoció, aunque insistió en que no se ha determinado públicamente quién estuvo detrás de Pegasus y rechazó que sus decisiones posteriores respondieran a presiones externas.
El presidente defendió además la posición adoptada por España respecto al Sáhara Occidental y su política hacia Marruecos. De esta forma, una intervención concebida alrededor de la denominada «tecnooligarquía» terminó derivando en un debate sobre Pegasus, Marruecos, Ceuta y la política exterior española.
Harvard terminó hablando de la política española
Nicolás no fue el único alumno que llevó a Sánchez fuera del contenido preparado para el acto. Otros estudiantes preguntaron por los casos de corrupción relacionados con el PSOE, por los procedimientos judiciales que afectan a su esposa y a su hermano y por Venezuela. Sánchez defendió a sus familiares, reconoció la existencia de casos de corrupción que han afectado a su partido y rechazó equipararlos con las investigaciones judiciales de su entorno familiar.
El resultado fue una sesión muy distinta a la inicialmente planteada: Sánchez llegó a Harvard para hablar de los grandes poderes tecnológicos y acabó respondiendo sobre corrupción, Pegasus, Ceuta, Marruecos, el Sáhara y Venezuela.
