La crisis por la entrada masiva de migrantes en Ceuta suma una nueva dimisión y afronta, al mismo tiempo, una semana decisiva en los tribunales. Miguel Ángel Pérez Triano ha presentado este lunes su renuncia como delegado del Gobierno, abandona también la Secretaría General del PSOE de Ceuta y deja la política, mientras la Audiencia Nacional se prepara para escuchar a algunos de los principales protagonistas de aquellos días.
Horas antes, Ángel Víctor Torres había cerrado filas con Pérez Triano en una entrevista en Herrera en COPE. El ministro aseguró que este le había comunicado «hace ya días, incluso semanas» su voluntad de abandonar el cargo por su situación familiar y denunció el «señalamiento» sufrido por el delegado y su entorno. Torres mantuvo además su respaldo a la gestión realizada durante la crisis.
La salida de Pérez Triano, sin embargo, no cierra las incógnitas. Al contrario. El propio ya exdelegado sostiene ahora que desde la Delegación se dio la voz de alarma y se solicitaron medidas y refuerzos antes de la entrada masiva. Fuentes de la Delegación aseguran que unos diez días antes se remitió a Madrid un informe alertando de una presión migratoria extraordinaria.
El asunto adquiere todavía mayor relevancia por el choque de versiones con su antiguo jefe de gabinete, Gonzalo Sanz. Pérez Triano había mantenido que desconocía determinados mensajes del CNI sobre el riesgo existente en la frontera, mientras Sanz aseguró que aquella información sí había sido trasladada al delegado. La discrepancia terminó provocando previamente la dimisión del propio jefe de gabinete.
Ahora llega la hora de las declaraciones. Juan Jesús Vivas y Gonzalo Sanz están llamados esta semana como testigos ante la Audiencia Nacional, que intenta reconstruir el recorrido de los avisos y determinar qué información existía, quién la conocía y hasta dónde llegó dentro de la Administración.
Y mientras continúa la batalla política y judicial sobre los avisos, Ceuta sigue soportando las consecuencias de aquella crisis. Torres cifra actualmente entre 3.000 y 3.500 las personas que permanecen fuera de los recursos de acogida, una cantidad que mantiene una enorme presión sobre la ciudad dos meses después de la entrada masiva.
La dimisión del delegado, por tanto, no pone punto final al caso. Ya son dos cargos que han abandonado sus puestos tras la crisis: Pérez Triano y su antiguo jefe de gabinete. Y las declaraciones ante la Audiencia Nacional pueden resultar fundamentales para esclarecer una pregunta que sigue persiguiendo al Gobierno: qué se sabía realmente antes de aquellos días y por qué, pese a los avisos que sí constan, Ceuta terminó enfrentándose a una entrada de dimensiones extraordinarias.
