Un informe denuncia que la burocracia frena la prevención ferroviaria

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La seguridad ferroviaria necesita algo más que organismos, expedientes y procedimientos administrativos. Esa es la advertencia central del informe Cultura de seguridad ferroviaria: lecciones del sector nuclear, elaborado por Miguel Ernesto García Gutiérrez, licenciado en Ciencias Físicas y máster en Física Teórica e Ingeniería Nuclear. El autor sostiene que la lentitud burocrática y la debilidad institucional pueden impedir que las advertencias técnicas se traduzcan en medidas preventivas.

El documento cuestiona que la independencia formal de los órganos de investigación garantice, por sí sola, una respuesta eficaz. Según su análisis, los retrasos en la entrega de documentación, las dificultades de supervisión y la espera de conclusiones pueden comprometer la capacidad del sistema para actuar ante riesgos detectados.

García Gutiérrez plantea como referencia el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), cuya separación de los intereses de producción considera una pieza esencial del modelo. Su tesis es que la protección de las personas debe prevalecer sobre las presiones económicas, políticas o reputacionales.

Desde esa perspectiva, propone reforzar la Autoridad Independiente de Investigación Técnica de Accidentes en los Modos de Transporte (AITAT). El autor reclama una reforma que le permita impulsar medidas cautelares inmediatas cuando se identifiquen riesgos, sin quedar condicionada por una prolongada tramitación administrativa.

El informe también defiende establecer consecuencias severas para quienes obstaculicen el acceso a documentación relevante y disponer de técnicos independientes con acceso directo a los centros de control y a los sistemas de señalización.

Otra de sus advertencias afecta a la información que aportan los profesionales. El análisis subraya que las comunicaciones de los maquinistas deben incorporarse a una respuesta preventiva efectiva y evitar que queden diluidas entre distintos niveles de responsabilidad.

La conclusión del autor es que una verdadera cultura de seguridad exige independencia, recursos y capacidad de actuación. La eficacia del modelo, sostiene, debe medirse por su capacidad para corregir riesgos a tiempo.

TRES CAMBIOS QUE PROPONE EL INFORME

* Intervención inmediata: capacidad para adoptar medidas cautelares ante riesgos detectados.
* Responsabilidades por bloquear información: sanciones y exigencia de responsabilidades cuando se obstaculicen las investigaciones.
* Supervisión técnica permanente: personal independiente con acceso a los sistemas y financiación estable.

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