La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) recomendó reforzar las medidas técnicas y los protocolos de seguridad tras detectar que la verificación humana puede fallar cuando sustituye a los sistemas automatizados, una vulnerabilidad que también se ha señalado en relación con el accidente de Urda (Toledo).
En un informe de 2024, al que ha tenido acceso EFE, el organismo analizó un incidente ocurrido el 25 de junio de ese año, cuando el AVE 05903 rebasó indebidamente una señal que ordenaba detenerse en la estación de Cuenca-Fernando Zóbel. El tren circulaba con el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario ERTMS de Nivel 1.
La CIAF señaló que la autorización para reanudar la marcha se apoyó en una comprobación humana de que el cantón, el tramo de vía protegido por la señalización, estaba libre. El organismo advirtió de que esta medida de seguridad depende por completo de la actuación de las personas y puede resultar insuficiente si no cuenta con mecanismos técnicos adicionales.
«Esta barrera es susceptible de fallar, ya que depende completamente del factor humano, lo que pone de manifiesto la necesidad de implementar medidas mitigadoras de carácter técnico», recoge el informe.
El incidente se produjo después de que el maquinista confundiera el aspecto de la señal y continuara la marcha. Posteriormente, el responsable de circulación incurrió en un segundo error al autorizarle a seguir, pese a que se había producido el rebase indebido.
El sistema TRIP, una función de seguridad integrada en el ERTMS que provoca la detención automática del tren en determinadas circunstancias, activó el frenado. Sin embargo, ni el maquinista ni el responsable de circulación habían identificado que se había rebasado la señal de forma indebida.
El caso de Cuenca ilustra una vulnerabilidad similar a la identificada en el accidente de Urda: cuando se producen fallos en la automatización o en la señalización, la seguridad puede quedar supeditada a una decisión humana. Si no existen restricciones técnicas automáticas que impidan continuar la marcha en esas circunstancias, un error puede aumentar el riesgo de colisión.
Ante la recurrencia de episodios similares, la CIAF recomendó mejorar la ergonomía de las señales, reforzar los protocolos de actuación después de una activación del TRIP e impulsar la implantación del sistema ERTMS de Nivel 2, con el objetivo de fortalecer las barreras técnicas de seguridad ferroviaria.
