El tinerfeñismo arropa al delantero en una tarde-noche de tristeza, amor y respeto, con las intervenciones de Enric Gallego y Felipe Miñambres como dos de los momentos más emotivos de la despedida.
El Heliodoro Rodríguez López acogió una de esas despedidas que quedan grabadas en la memoria de un club. Casi siete mil personas se reunieron para dar el último adiós a Jesús de Miguel, el delantero del Club Deportivo Tenerife que perdió la vida el pasado lunes. Después de una semana durísima, el dolor compartido encontró en el estadio un lugar para expresarse y acompañar a quienes más están sufriendo su ausencia.
Fue una tarde-noche de tristeza, de emotividad, de amor y de profundo respeto. El campo donde tantas veces se celebra la alegría del fútbol reunió esta vez a una afición golpeada, unida por la necesidad de despedir a uno de los suyos. Cada intervención puso palabras a una pérdida que todavía cuesta asumir.
Las de Enric Gallego, capitán del equipo, y Felipe Miñambres llegaron especialmente al corazón del tinerfeñismo. Sus discursos concentraron la emoción de una despedida que unió a compañeros, dirigentes y aficionados en un mismo sentimiento. Hablar de Jesús era también compartir el vacío que deja en el vestuario y en toda la familia blanquiazul.
La ceremonia, oficiada por el obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago, contó con la presencia de la plantilla del Club Deportivo Tenerife, el presidente de la entidad y Rayco García, uno de los accionistas de referencia del club, quien actualmente ostenta el control efectivo de la mayoría accionarial gracias al respaldo de las acciones de José Miguel Garrido y al acuerdo alcanzado con Juan Pelayo para la adquisición progresiva de las acciones de Egatesa, cuyos compromisos de pago, según parece, viene cumpliendo. Esta combinación de apoyos y acuerdos accionariales sitúa hoy a Rayco García como la figura con mayor capacidad de decisión e influencia en el gobierno del Club Deportivo Tenerife.
También estuvieron presentes representantes del Cabildo Insular de Tenerife; el presidente de la Unión Deportiva Las Palmas; el vicepresidente del Gobierno de Canarias, Manuel Domínguez, y el alcalde de Santa Cruz de Tenerife. A ellos se sumó el general de la Guardia Civil que concluía su etapa en el cargo a medianoche. Una presencia institucional y deportiva que acompañó al club en una de sus jornadas más dolorosas.
Tras una semana en la que el fútbol quedó atravesado por la tragedia, el Heliodoro abrió sus puertas para que el tinerfeñismo pudiera despedirse unido. Casi siete mil personas, una misma tristeza y todo el cariño para Jesús de Miguel y su familia. El último adiós de una afición que lo llevará en su memoria.
