Hay días en los que el fútbol deja de importar. Días en los que el resultado, los puntos, los goles y hasta las rivalidades desaparecen de golpe porque algo mucho más importante reclama toda nuestra atención: la vida. Lo ocurrido este lunes en el Heliodoro es uno de esos episodios que nos recuerdan, de la manera más dura, que no hay partido que esté por encima de la salud de una persona.
Jesús de Miguel salió de casa para hacer lo que hace cada semana: acudir a su trabajo, saltar al terreno de juego y disputar un partido de fútbol. Un encuentro más en su carrera deportiva. Sin embargo, una acción terminó convirtiendo una jornada de competición en una situación dramática. El portero del FC Andorra, Jesús Owono, protagonizó una entrada durísima que tuvo consecuencias gravísimas. No parece que haya que presuponer una intención de hacer daño, porque nadie puede conocer lo que pasaba por su cabeza, pero sí fue una acción desmedida que terminó provocando un impacto terrible.
El Heliodoro se quedó helado. Las miradas dejaron de buscar el balón y se dirigieron hacia un futbolista tendido sobre el césped. Los compañeros, los rivales, los cuerpos técnicos, los aficionados y los medios de comunicación dejamos de pensar en el empate o en lo que quedaba de partido. En ese instante solo importaba que Jesús recibiera atención médica y que pudiera salir adelante. El fútbol pasó, inevitablemente, a un segundo plano.
Y cuesta no ponerse en la piel de su familia. No podemos imaginar la angustia, el miedo y la incertidumbre de quienes recibieron la noticia de que una persona a la que quieren estaba atravesando una situación tan delicada. Es imposible no pensar en las horas de espera, en las llamadas, en las preguntas sin respuesta y en ese deseo inmenso de que todo quede en un susto y Jesús pueda recuperarse.
También es un momento para recordar la responsabilidad que tenemos cuando compartimos contenido en redes sociales. Detrás de una imagen, de un vídeo o de una publicación sobre lo ocurrido no hay únicamente una noticia que comentar: hay una persona y una familia que están sufriendo. Antes de difundir imágenes especialmente duras o hacer comentarios, conviene detenerse un segundo y pensar en quienes pueden estar al otro lado de la pantalla. La información no debe estar reñida con la sensibilidad, y la empatía también consiste en saber qué no compartir.
A veces necesitamos que la vida nos dé un golpe de realidad para recordar lo verdaderamente importante. Nos acostumbramos a vivir pendientes de lo inmediato, de las obligaciones, de las preocupaciones cotidianas y de aquello que parece urgente. Pero basta un instante para que todo cambie de dimensión. La salud, la familia, las personas que queremos y la posibilidad de seguir compartiendo momentos con ellas son, al final, lo que realmente importa.
Quizá mañana volvamos a hablar de fútbol, de resultados, de clasificaciones y de próximos partidos. Pero hoy la vida nos ha obligado a parar y a recordar qué es lo verdaderamente importante. Porque todos tenemos a alguien a quien queremos esperar en casa, alguien a quien abrazar y con quien seguir compartiendo momentos. Y eso es lo que importa de verdad.
Jesús, desde Radio Marca Tenerife y La Gaceta de Canarias te deseamos una pronta recuperación. Tómate todo el tiempo que necesites. El fútbol puede esperar. Tu familia, tus compañeros, la afición blanquiazul y todos los que hoy te mandamos cariño estamos deseando volver a verte sonreír. Jesús, te esperamos de vuelta.
