El Templo Masónico de Tenerife, declarado Lugar de Memoria Democrática por la persecución franquista

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El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife ha sido reconocido oficialmente por el Gobierno como Lugar de Memoria Democrática por su vinculación con la represión ejercida contra la masonería durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. El inmueble, construido a principios del siglo XX, se convierte así en el segundo espacio de Canarias que recibe esta distinción, después de la Colonia Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura.

La resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) señala que el edificio fue «un lugar donde se cometieron graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, al haber sido objeto de persecución sistemática por parte del régimen franquista desde los primeros días del golpe de Estado de julio de 1936».

El inmueble, propiedad del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, fue la sede de la logia Añaza, cuyos integrantes sufrieron detenciones, torturas y, en numerosos casos, ejecuciones o desapariciones. Según la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, sus archivos y documentos fueron incautados y el templo pasó a utilizarse como centro de represión, interrogatorios y almacenamiento militar.

Tras su ocupación, el edificio sirvió inicialmente como sede de Falange, que organizaba visitas guiadas en las que se «tergiversaba» el significado de la masonería y se fomentaba el temor de la población hacia sus supuestos fines ocultos. Posteriormente, sus instalaciones se destinaron al almacenamiento de víveres y, más adelante, se transformaron en una farmacia militar.

La documentación recogida en el BOE también apunta al hallazgo de restos humanos durante unas obras de reparación realizadas en 2009. «En 2009, en el transcurso de unas reparaciones en el templo, aparecieron restos humanos que corroboran los testimonios de quienes allí fueron cruelmente represaliados», recoge la resolución.

El Gobierno considera que la historia del inmueble lo convierte «en un símbolo de la violencia política y de la vulneración de los derechos fundamentales durante la dictadura franquista». La declaración reconoce así tanto su papel como escenario de la represión como su relevancia en la historia de la masonería española.

Antes de la Guerra Civil, el templo llegó a ser el «mayor centro de la Masonería en España hasta la ocupación militar de 1936», según destaca la resolución. Además de su importancia como espacio de reunión de la logia Añaza, el edificio albergó a comienzos del siglo XX una escuela laica que ofrecía clases gratuitas a adultos mediante un programa educativo inspirado en las corrientes pedagógicas progresistas de la época.

Su arquitectura constituye otro de los elementos destacados del inmueble, considerado uno de los ejemplos más relevantes de la arquitectura masónica en España. La fachada, de inspiración egipcia, incorpora distintos símbolos vinculados a esta tradición y ha mantenido esencialmente su configuración desde la finalización de los trabajos de ornamentación en 1923, pese al deterioro acumulado con el paso del tiempo.

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