El trabajador de Adif que ordenó al AVE reanudar la marcha se niega a declarar ante la Guardia Civil

El trabajador del centro de control de alta velocidad de Adif que ordenó al tren AVE reanudar la circulación con «marcha normal» se ha acogido a su derecho a no declarar ante la Guardia Civil, según han confirmado a EFE fuentes próximas a la investigación. El operario ha optado por no responder, por el momento, a las preguntas de la Policía Judicial, que trata de esclarecer las posibles responsabilidades penales derivadas del accidente ferroviario, en el que han fallecido al menos 69 personas.

La investigación técnica tampoco había podido interrogar este jueves a los maquinistas ni a los responsables de circulación implicados en el suceso, al no encontrarse «en condiciones de someterse a entrevistas», según la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (AITAT).

Este organismo, encargado de determinar las causas técnicas del siniestro, desplazó un equipo de investigadores al centro de control de alta velocidad de Adif, ubicado en la estación de Atocha de Madrid, para recabar información sobre las circunstancias de la circulación de los trenes.

El informe elaborado por la AITAT durante las primeras 24 horas de investigación estima que la colisión se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora. El impacto provocó que el coche de cabeza del AVE quedara empotrado en el coche de cola del tren Iryo, tras lo que ambos vehículos volcaron y terminaron girados al pie del terraplén de la vía.

El resto de la composición del AVE también sufrió importantes daños. Los seis últimos coches quedaron sobre la plataforma ferroviaria, mientras que el coche número 7 cayó por el terraplén. Además, el coche número 3, el antepenúltimo según el sentido de circulación, quedó atravesado por un fragmento de carril deformado como consecuencia del choque.

En el tren Iryo, todos los coches salvo los dos primeros, identificados con los números 7 y 8, descarrilaron. También cayeron por el terraplén el coche de cola, correspondiente al número 1, y los dos anteriores, identificados como números 2 y 3.

El accidente tuvo lugar el miércoles por la mañana, cuando un AVE que había partido minutos antes de la estación de Atocha de Madrid con destino a Sevilla colisionó con un tren Iryo que circulaba en la misma dirección y que permanecía detenido en Urda (Toledo).

Las pesquisas de la Guardia Civil y de la AITAT continúan para reconstruir la secuencia de los acontecimientos, determinar las circunstancias que precedieron a la colisión y esclarecer las posibles responsabilidades relacionadas con el siniestro.

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