ASINCA destaca la contribución de las empresas, los trabajadores y los consumidores a una industria que genera empleo, mantiene actividad y hace que la riqueza repercuta en las islas.
En este Día Elaborado en Canarias, las empresas, los trabajadores y los consumidores comparten protagonismo. La celebración de este 17 de octubre pone el foco en una actividad que forma parte de la vida cotidiana de las islas y cuya aportación se traduce en empleo, inversión, conocimiento y oportunidades para su población.
La Asociación Industrial de Canarias (ASINCA) reconoce con esta jornada a quienes producen en el archipiélago y a quienes eligen sus productos. Una relación que se construye diariamente y que conecta las decisiones de compra con la continuidad de las fábricas, el trabajo de sus profesionales y la actividad de sus proveedores.
Detrás de un producto elaborado en Canarias existe una cadena económica que empieza antes de su llegada al comercio y continúa después de su venta. Intervienen personas que diseñan, fabrican, transforman, envasan, transportan y distribuyen. Su trabajo permite que una parte del valor de esos productos se genere y circule en las islas.
Una industria presente en la vida cotidiana
La producción industrial canaria abarca mucho más que alimentos y bebidas. También incluye cosmética y cuidado personal, productos químicos, envases y embalajes, artes gráficas, textil, materiales de construcción, productos metálicos y mobiliario.
Su presencia alcanza la cesta de la compra, el equipamiento de los hogares y las necesidades de otras empresas. Esa diversidad permite reconocer una actividad productiva que, aunque a veces pasa desapercibida, acompaña numerosos momentos de la vida diaria.
El distintivo Elaborado en Canarias, propiedad de ASINCA, identifica productos fabricados o transformados en el archipiélago. También comprende aquellos sometidos aquí a operaciones industriales que modifican sustancialmente sus características y aportan un valor añadido importante al resultado final.
El elemento común es la existencia de una actividad productiva desarrollada en las islas. El sello facilita que el consumidor identifique esa vinculación y conozca dónde se incorpora una parte fundamental del valor del producto.
La riqueza que vuelve al entorno
La repercusión económica de la industria se extiende más allá de sus instalaciones. Para funcionar, una fábrica necesita suministros, maquinaria, mantenimiento, transporte y servicios profesionales. Sus pedidos a proveedores locales generan ingresos en otras empresas y ayudan a sostener puestos de trabajo en diferentes actividades.
Es el denominado efecto arrastre: la capacidad de un sector para impulsar a otros mediante sus compras y relaciones comerciales. La actividad industrial alimenta así una red de negocios que participa en la producción y distribución.
A ese movimiento se suman los salarios, que contribuyen al consumo de los hogares, y las aportaciones tributarias de empresas y trabajadores, que ayudan a financiar los servicios públicos. El resultado es una repercusión económica que alcanza a una parte de la sociedad más amplia que la plantilla de cada fábrica.
Producir en Canarias permite mantener aquí capacidad de transformación, conocimiento y actividad empresarial. La elección de productos elaborados en las islas contribuye a sostener esa estructura y a darle continuidad.
Oportunidades para el talento canario
La industria necesita profesionales con distintas especialidades. Ingenieros, técnicos de laboratorio, especialistas en química y biología, personal de producción y profesionales del mantenimiento forman parte de un sector que requiere formación y actualización constante.
Disponer de empresas industriales permite desarrollar esas capacidades en Canarias y abre posibilidades para que el conocimiento adquirido durante la formación encuentre aplicación en el propio archipiélago.
La modernización de los procesos amplía también las necesidades de cualificación. La transformación digital, la incorporación de tecnología y la mejora de la eficiencia forman parte de la evolución de las empresas y de su capacidad para competir.
Del reconocimiento del sello a la elección habitual
Acercar esa realidad al consumidor es uno de los objetivos de «El Punto que va contigo», la campaña presentada por ASINCA en julio de 2026. La iniciativa busca que el conocimiento del distintivo se traduzca en una elección más frecuente en el momento de comprar.
La campaña relaciona los productos con las personas y las empresas que los hacen posibles. También pretende mostrar la diversidad de la industria canaria y ampliar la identificación del sello más allá del ámbito alimentario.
El propósito es conectar una decisión cotidiana con su repercusión: al comprar un producto elaborado en las islas se contribuye a mantener la actividad económica vinculada a su producción.
Compromiso con el entorno
La sostenibilidad constituye otra de las líneas de trabajo que ASINCA desarrolla alrededor de la marca. La asociación divulga actuaciones relacionadas con la eficiencia energética, la reducción de residuos, la economía circular y la transformación digital.
Estas iniciativas vinculan la modernización industrial con un uso más eficiente de los recursos. El compromiso con el territorio comprende tanto la aportación económica y social como la mejora de los procesos de fabricación.
La labor divulgativa llega también a los centros educativos mediante Aula Elaborado en Canarias, una iniciativa que explica los beneficios del desarrollo industrial a través de productos y servicios producidos o transformados en el archipiélago.
Este 17 de octubre, la celebración reúne a todos los participantes de esa cadena: empresas que invierten, profesionales que elaboran y ciudadanos que eligen. Una industria cercana, vinculada a las necesidades de la población y al desarrollo económico y social de Canarias.
No es demagogia, es la verdad
Lo que se produce en Canarias tiene un retorno económico en Canarias. Se refleja en las nóminas, en las compras a proveedores, en los servicios contratados y en la actividad que permite sostener a otras empresas del archipiélago.
ASINCA aporta una referencia para explicar esa repercusión: en su información divulgativa sobre contribución económica señala que las marcas con el distintivo Elaborado en Canarias gastan en las islas 66,34 euros por cada 100 euros que ingresan.
Ese vínculo tiene un nombre económico: efecto arrastre. Una industria compra bienes y contrata servicios para fabricar; esas operaciones generan ingresos en otras empresas, que a su vez mantienen empleo y realizan nuevas compras.
La aportación local consiste en que una parte de la riqueza asociada a los productos se crea y se distribuye aquí. Los ingresos de la actividad industrial se convierten en salarios, pedidos y aportaciones tributarias que repercuten en el entorno.
Apoyar la producción canaria contribuye, por tanto, a conservar y fortalecer la capacidad de las islas para generar valor, sostener actividad y ofrecer oportunidades a su población. Una relación económica concreta entre lo que se elabora aquí, lo que se compra y el trabajo que permanece en Canarias.
