Granadilla atrae a seis constructoras tras elevar en 9,5 millones el presupuesto del muelle y dejar atrás un concurso desierto

Acciona, FCC, Sacyr con Servicios Bahillo y Dragados con Satocan presentan cuatro candidaturas para completar el muelle de ribera, con una licitación de 46,2 millones y veinte meses de ejecución.

El puerto de Granadilla recupera el interés de las constructoras para completar su muelle de ribera. Seis empresas, distribuidas en cuatro candidaturas, concurren al nuevo procedimiento después de que la primera convocatoria quedara desierta en abril. El presupuesto base ha pasado de 36,7 a 46,2 millones de euros sin impuestos, un incremento de unos 9,5 millones, cercano al 26 %.

Acciona Construcción y FCC Construcción se presentan por separado, mientras que Sacyr Construcción concurre junto a Servicios Bahillo y Dragados lo hace con Satocan. La participación empresarial permite superar el primer obstáculo que había frenado la contratación, aunque las obras todavía están pendientes de adjudicación.

La mesa de contratación reunida el 20 de octubre admitió a Acciona y a la candidatura de Dragados con Satocan. FCC y Sacyr con Servicios Bahillo fueron admitidas provisionalmente, pendientes de aclaraciones o documentación, para lo que se estableció un plazo de tres días desde la notificación.

La actuación permitirá construir los 543,3 metros pendientes hasta completar los 1.045 metros del muelle de ribera. Los trabajos abarcan el espacio comprendido entre el segundo tramo del muelle polivalente y la zona concesionada del extremo sur. El proyecto contempla once cajones de hormigón armado de 48,25 metros de longitud, cimentados a una profundidad de 18 metros.

El plazo previsto para ejecutar las obras es de veinte meses. La intervención cuenta con financiación parcial de fondos europeos FEDER y está destinada a ampliar la capacidad operativa de Granadilla, concebido como una infraestructura complementaria al puerto de Santa Cruz de Tenerife para grandes buques, operaciones logísticas y actividad industrial.

El temor a que las cuentas volvieran a dejar el concurso vacío

El fracaso de la primera convocatoria marcaba el nuevo intento de contratar las obras. En abril, ninguna empresa presentó oferta. La revisión económica buscaba corregir ese problema: la memoria justificativa reconoce que el presupuesto anterior no se ajustaba a los precios del mercado y comprometía la viabilidad económica de la ejecución.

El encarecimiento de la energía y de la mano de obra había dejado desfasadas las cantidades previstas inicialmente. La nueva licitación incorpora unos 9,5 millones adicionales para adecuar el contrato a los costes de construcción.

Ese incremento ha conseguido atraer cuatro candidaturas y despejar el riesgo inmediato de repetir una convocatoria sin ofertas. Sin embargo, todavía quedan la evaluación y la adjudicación. La concurrencia empresarial supone un avance, aunque no permite asegurar que no surgirán nuevos obstáculos antes de contratar e iniciar los trabajos.