Irán ha reiterado este viernes que todos los buques que transiten por el estrecho de Ormuz deberán seguir las rutas establecidas por la República Islámica, en un contexto de creciente tensión tras el ataque registrado el jueves contra un carguero en este paso estratégico cercano a las costas de Omán.
La Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico (PGSA), organismo creado por Irán para gestionar el tráfico marítimo en la zona, advirtió en un mensaje público que la navegación fuera de las rutas designadas no estará cubierta por garantías de seguridad ni seguros asociados. «Cualquier consecuencia derivada de un recorrido no autorizado será responsabilidad exclusiva del armador, el fletador y el capitán del buque», señaló el organismo.
Estas advertencias se producen después de que un carguero con bandera de Singapur fuese atacado sin causar víctimas en aguas próximas a Omán. Según información difundida por medios internacionales, el incidente habría implicado a un proyectil que dañó la estructura del buque, en un episodio que ha elevado la preocupación sobre la seguridad del tránsito marítimo en la región.
En paralelo, la Organización Marítima Internacional (OMI) confirmó que ha pausado temporalmente su plan de evacuación de buques del estrecho de Ormuz, después de haber facilitado la salida de miles de marineros en los últimos días. El organismo señaló que alrededor de 2.500 tripulantes de 115 embarcaciones han abandonado la zona en un operativo de emergencia.
La tensión también ha provocado movimientos en la gestión del tráfico marítimo regional. Omán ha anunciado la habilitación de un corredor marítimo temporal para facilitar el paso de buques sin tasas, mientras la Unión Europea ha constatado una recuperación gradual de los flujos de petróleo, aunque advierte de que el suministro procedente de Oriente Medio aún no se ha normalizado.
Desde Teherán, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha calificado de “intervencionista, irresponsable y provocador” el comunicado conjunto emitido por países del golfo Pérsico y Estados Unidos, al tiempo que ha instado a los Estados vecinos a no permitir el uso de sus territorios para operaciones militares contra Irán.
El Ejecutivo iraní insiste en que la navegación por el estrecho sigue sujeta a coordinación con sus autoridades y a la notificación previa a la Guardia Revolucionaria, en un escenario que mantiene en alerta a la comunidad marítima internacional debido al peso estratégico de esta vía, por la que transita una parte significativa del comercio mundial de petróleo.