El Cabildo confirma indicios muy prometedores en Vilaflor y Rosa Dávila habla de una oportunidad histórica para reducir la dependencia energética de la Isla. El sondeo continuará hasta aproximadamente los 3.000 metros antes de saber si el recurso puede explotarse comercialmente.
Tenerife lleva décadas mirando al sol y al viento para producir energía renovable. Ahora también mira hacia abajo.
Muy abajo.
A unos 2.300 metros bajo el suelo de Vilaflor de Chasna, los trabajos de investigación geotérmica que se desarrollan en la Isla han encontrado las primeras evidencias importantes de que Tenerife podría disponer de un recurso capaz de producir electricidad utilizando el calor natural del subsuelo.
Y lo conocido esta semana ha elevado considerablemente las expectativas.
Los investigadores han localizado conjuntamente calor, agua a temperaturas superiores a los 150 grados y permeabilidad en la roca. Son los tres elementos fundamentales que se buscan cuando se pretende localizar un sistema geotérmico susceptible de ser utilizado para producir electricidad.
Todavía no puede hablarse de una central geotérmica ni de electricidad llegando mañana a los hogares tinerfeños. El sondeo continúa y pretende alcanzar aproximadamente los 3.000 metros de profundidad.
Después tendrán que realizarse pruebas para conocer el caudal, la temperatura, la presión y, sobre todo, si el recurso puede explotarse de manera técnica y económicamente viable durante años.
Pero lo encontrado hasta ahora cambia el escenario.
¿Qué es realmente la geotermia?
La explicación sencilla es probablemente la mejor: aprovechar el calor que existe bajo nuestros pies para producir energía.
En una isla volcánica como Tenerife, las altas temperaturas existentes a varios kilómetros de profundidad pueden calentar el agua presente en determinadas formaciones geológicas.
Si se encuentra un reservorio adecuado, mediante perforaciones profundas se puede aprovechar ese fluido caliente para generar vapor o transferir su calor a otro fluido. Ese vapor mueve posteriormente una turbina conectada a un generador eléctrico.
Una vez aprovechada su energía, el agua puede volver a introducirse en el subsuelo mediante pozos de reinyección.
La gran diferencia respecto al sol o al viento resulta evidente.
La tierra no se pone. Y tampoco deja de soplar.
Una planta geotérmica puede producir energía durante las 24 horas del día y los 365 días del año, siempre que el yacimiento tenga las características necesarias.
Y esa continuidad es especialmente importante para un sistema eléctrico aislado como el de Tenerife.
¿Qué presenta el Cabildo?
El Cabildo impulsa, junto a sus socios, un proyecto de investigación profunda para comprobar si Tenerife dispone de un recurso geotérmico explotable comercialmente.
La perforación que se desarrolla en Vilaflor constituye uno de los pasos decisivos de una estrategia que llevaba años estudiando el potencial geotérmico de la Isla.
Ahora ya no se trabaja solo con mapas, estudios superficiales o estimaciones.
Se está perforando.
Y abajo aparecen señales.
El objetivo es alcanzar aproximadamente los tres kilómetros de profundidad y obtener todos los datos necesarios para determinar si puede construirse una futura planta de generación eléctrica.
El proyecto moviliza una inversión muy relevante y persigue una meta clara: convertir un recurso natural del subsuelo tinerfeño en energía propia.
Rosa Dávila: resultados «muy optimistas»
La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, ha mostrado esta semana su satisfacción por los primeros resultados, aunque manteniendo la prudencia que exige una investigación todavía abierta.
Dávila considera que los datos obtenidos permiten ser muy optimistas respecto a la posibilidad de avanzar hacia una mayor independencia energética de Tenerife.
La presidenta insular ha llegado a hablar de una posible revolución en el sistema energético de la Isla si finalmente se confirma la viabilidad comercial del recurso.
El mensaje es claro: si Tenerife logra producir electricidad geotérmica de forma estable, podrá reducir parte de su dependencia de combustibles importados y disponer de una fuente renovable continua.
Dávila ha apuntado además que una producción del entorno de los 10 megavatios ya tendría un efecto relevante en la reducción de emisiones y en el mix energético insular.
¿Qué beneficios tendría para Tenerife?
La primera ventaja es evidente: menos dependencia del exterior.
Canarias continúa utilizando grandes cantidades de combustibles fósiles importados para producir electricidad. Cada barco que llega con combustible supone dependencia energética, emisiones y exposición a los precios internacionales.
La geotermia permitiría sustituir una parte de esa producción por una fuente energética propia.
Energía producida en Tenerife, para Tenerife.
Y sin depender de que haya sol o viento en ese momento.
Otra de las grandes ventajas es la estabilidad.
La fotovoltaica produce cuando hay sol.
La eólica necesita viento.
La geotermia puede producir de manera continua.
Eso permitiría incorporar a la red una renovable capaz de funcionar también de noche o durante jornadas con poco viento.
Además, una instalación geotérmica puede ocupar relativamente poco territorio en comparación con otras tecnologías renovables para una producción equivalente.
Y todo ello con una reducción importante de emisiones.
Menos petróleo y más autonomía
Ahí aparece posiblemente el gran atractivo estratégico del proyecto.
Tenerife quiere reducir progresivamente su dependencia de combustibles fósiles y aumentar su capacidad de generación propia.
La geotermia podría convertirse en una pieza especialmente valiosa porque no compite con la solar o la eólica.
Las complementa.
Cuando no haya sol, puede seguir funcionando.
Cuando no haya viento, también.
Y en una isla con un sistema eléctrico aislado, esa capacidad de generación estable vale mucho.
El siguiente paso
Ahora toca confirmar lo que los primeros resultados apuntan.
Hay que seguir perforando.
Hay que completar las pruebas.
Hay que medir el caudal.
Hay que comprobar si el recurso puede mantenerse durante años.
Y hay que saber si producir electricidad de esta forma resulta económicamente viable.
El Cabildo también quiere que el Estado establezca un marco retributivo adecuado para la electricidad geotérmica si finalmente el proyecto llega a la fase comercial.
Porque encontrar calor es una parte de la ecuación.
Conseguir que ese calor produzca electricidad a un precio competitivo es la otra.
Prudencia: todavía no hay una central
El entusiasmo necesita, por tanto, una dosis importante de prudencia.
Lo encontrado en Vilaflor son indicios muy prometedores.
No una central terminada.
No un yacimiento comercial plenamente confirmado.
Los próximos ensayos deberán determinar cuánto fluido puede extraerse, a qué temperatura, durante cuánto tiempo y con qué costes.
Solo entonces podrá conocerse cuál es el verdadero potencial.
Pero el salto dado es importante.
Durante años Tenerife creyó que podía tener energía bajo sus volcanes.
Después empezó a buscarla.
Ahora ha perforado 2.300 metros y ha encontrado temperatura, agua y permeabilidad.
La pregunta empieza a cambiar.
Ya no es solamente si Tenerife tiene geotermia.
Ahora empieza a ser cuánta tiene y hasta dónde puede llegar con ella.
DESPIECE | La energía que puede funcionar las 24 horas
La gran fortaleza de la geotermia se resume en una palabra: continuidad.
La fotovoltaica necesita sol.
La eólica necesita viento.
La geotermia profunda, si el reservorio lo permite, puede producir electricidad de forma estable día y noche.
Eso convertiría esta tecnología en un complemento especialmente valioso para el sistema energético de Tenerife.
Rosa Dávila lo ha resumido esta semana en una idea: mayor independencia energética, menos combustibles fósiles y una red más limpia y estable.
Si los próximos ensayos confirman los resultados obtenidos hasta ahora, el calor que durante siglos formó parte únicamente de la naturaleza volcánica de Tenerife podría convertirse también en una de las claves de su futuro energético.
