El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha defendido la continuidad de la ofensiva militar contra Irán pese al contundente revés sufrido por el Partido Republicano en las elecciones legislativas de mitad de mandato, celebradas el pasado martes. El mandatario ha reconocido que el conflicto pudo perjudicar los resultados de su formación, especialmente por el encarecimiento de los combustibles, aunque ha asegurado que volvería a tomar la misma decisión.
En una comparecencia ante los medios de comunicación en la Casa Blanca, Trump admitió que la guerra pudo influir en el comportamiento de los votantes. «Creo que una parte fue Irán», señaló, en referencia a las pérdidas electorales de los republicanos. Sin embargo, defendió que la intervención militar era necesaria para impedir que Teherán consiguiera desarrollar un arma nuclear.
Preguntado sobre si consideraba que el coste del conflicto había merecido la pena, el presidente estadounidense respondió afirmativamente y descartó cualquier arrepentimiento. «Si tuviera que hacerlo de nuevo, tendría que hacerlo», afirmó, al insistir en que no puede permitir que Irán disponga de armamento nuclear.
Trump también reconoció que el aumento del precio de la gasolina, provocado en parte por las consecuencias de la guerra y las dificultades en el suministro energético, pudo pasar factura a los candidatos republicanos. No obstante, rechazó interpretar los resultados como un castigo directo a su gestión y sostuvo que su partido habría conseguido una victoria mucho más amplia si él mismo hubiera figurado en las papeletas.
«Si yo hubiera estado en la papeleta, habríamos ganado», aseguró. El mandatario también reconoció que el respaldo que recibe personalmente en sus mítines no se ha trasladado de la misma manera a los candidatos de su formación.
Los demócratas recuperan el control del Congreso
El resultado de las elecciones del 3 de noviembre ha supuesto un importante revés para la Administración republicana. Los demócratas han conseguido hacerse con el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, lo que les permitirá aumentar la supervisión sobre el Gobierno y dificultar la aprobación de buena parte de su agenda legislativa durante los dos últimos años de mandato de Trump.
La derrota ha abierto además un debate interno dentro del Partido Republicano sobre las consecuencias de la intervención militar en Oriente Próximo. Uno de los pronunciamientos más significativos ha sido el del vicepresidente estadounidense, JD Vance, que atribuyó directamente el resultado electoral al conflicto.
«La razón por la que perdimos es la guerra», escribió Vance en sus redes sociales. El vicepresidente cuestionó también si el coste político y electoral de la operación militar había compensado los objetivos perseguidos por Washington.
Sus declaraciones contrastan con la postura de Trump, que ha mantenido su respaldo a la ofensiva y ha descartado modificar su estrategia por el resultado de las urnas.
