La acampada por el derecho a la vivienda en la madrileña Puerta del Sol ha vivido su duodécima noche marcada por la muerte de Maricarmen, la mujer de 87 años que había sido desahuciada y cuya situación se convirtió en uno de los principales motores de las movilizaciones por la crisis habitacional.
Los manifestantes han levantado durante la madrugada varios altares en memoria de la anciana, tanto frente a la Real Sede de Correos, sede del Gobierno madrileño, como junto a la estatua del Oso y el Madroño. La noticia ha provocado muestras de dolor, rabia e indignación entre quienes permanecen acampados.
«No es justo que a una persona de 87 años la hagan pasar por lo que ha pasado ella», ha señalado Jon, uno de los participantes en la protesta, quien ha considerado que «lo que le ha pasado a Maricarmen desgasta a cualquiera tenga la edad que tenga».
La movilización se mantiene pese al cansancio acumulado después de casi dos semanas de acampada. Los participantes continúan instalados en la Puerta del Sol y en las calles Arenal y Preciados, donde han pasado doce noches entre tiendas de campaña, lluvia y frío.
Daniel, que permanece en la protesta desde el primer día, ha reconocido que el desgaste físico empieza a notarse. «Es verdad que el suelo o la esterilla no es cómoda y se empieza a notar el cansancio», ha explicado, antes de advertir de que «de una forma u otra, la gente se va a hartar y esto va a estallar».
La muerte de Maricarmen también ha reforzado entre los acampados la exigencia de medidas que vayan más allá de las iniciativas anunciadas por las administraciones. El próximo 11 de noviembre está prevista una huelga general por la vivienda y la Diputación Permanente tiene previsto abordar la convalidación del primero de los dos reales decretos planteados por el Gobierno.
«Se necesita encontrar soluciones conjuntas, esto no es una acampada solo por Maricarmen, sino por toda la situación que estamos viviendo todos en general», ha defendido Rubén, que ha reclamado la presencia de los partidos políticos en la protesta para «escuchar realmente lo que quiere la gente».
En la misma línea, Aska ha señalado que «Maricarmen fue la chispa o la gota que colmó el vaso, pero esto va más allá, se necesitan soluciones reales». A su juicio, las medidas previstas en los decretos son «parches temporales».
Igor ha relacionado el fallecimiento de la anciana con el impacto que, a su juicio, tuvo sobre ella la situación derivada del desahucio. «Yo creo que esa mujer ha muerto porque con 87 años le han trastocado su estabilidad y su tranquilidad y de alguna forma no ha podido más», ha manifestado.
Mientras continúan los homenajes, la convivencia entre los participantes se mantiene sin incidentes en los distintos puntos de la acampada. Raúl ha destacado que entre quienes permanecen en Sol hay personas «de distintos países» que han terminado formando «una comunidad más que necesita ser escuchada». «Somos un órgano de representación más», ha afirmado.
