«En protocolo, lo importante no es saberlo todo, sino tener el teléfono del que lo sabe», por Randy Mendiguchía

Esta semana escuché esta frase y pensé que también sirve para la vida. Porque nadie lo sabe todo ni puede resolverlo todo solo. Siempre hay alguien que sabe más que nosotros sobre algo, y reconocerlo es una muestra de sensatez.

A veces nos cuesta pedir ayuda. Por orgullo, por vergüenza o por esa manía de querer salir de todos los líos por nuestra cuenta. Pero preguntar no nos hace menos capaces. Saber escuchar y saber a quién acudir también tiene su mérito.

Claro que guardar un teléfono es fácil. Lo que requiere atención es cuidar a la persona que hay detrás. Acordarnos de ella, interesarnos por cómo está y echarle una mano cuando podemos. También cuando no necesitamos ningún favor.

Porque las relaciones se cuidan en esos pequeños gestos: una llamada sin encargo, un mensaje para preguntar cómo va todo o unos minutos para escuchar sin prisas.

Este domingo, recuerda: tan importante como tener el teléfono de quien sabe es que, cuando lo llames, quiera cogértelo. Y, por supuesto, que tú también contestes cuando alguien te necesite.

Al final, no importa cuántos contactos tengas, sino cómo cuidas a las personas que hay detrás de esos números.

Pasen un buen domingo.