El Monólogo de Pepe Moreno: ‘Depende’

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Pepe Moreno, en el programa Políticamente Incorrecto.

El sábado cambié la hora antes de acostarme y durante este fin de semana he estado pendiente de los inmigrantes que llegaban a El Hierro, donde han provocado un repunte en las embarcaciones que arriban a esa isla. Desde el viernes, casi mil personas han sido trasladadas a Tenerife y a Gran Canaria y eso habla de la magnitud de las llegadas a la isla meridiano, a la que llegaron entre ese día y ayer domingo más de 1.500 personas. Ese sí que es un drama, y parece que nadie hace nada.

Y hablando de las cosas electorales destaca esa afirmación de que los migrantes de quedarán en Canarias si gana la coalición entre el PP y Vox, que parece que serán los más votados. Lo dice el ministro Ángel Víctor Torres, por aquello de que arrima el ascua a su sardina. El presidente Clavijo añade que le ha escrito una carta al presidente del Gobierno denunciando la pasividad del Ejecutivo. ¡Está el hombre para misivas! Está de mitin en mitin, con besos incluidos, con el amor por bandera y con intenciones aviesas en cada encuentro con electores.

Estuve la semana pasada en Gran Canaria y allí todo el mundo me habló de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Pero no tanto de los grandes asuntos que deberían centrar la campaña como de los nombres propios, las posibilidades de cada candidato y las cuentas que están haciendo los partidos para intentar arañar un escaño. Que, si Luis Campos conseguía el escaño en detrimento de Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar y vicepresidente segundo, que esto es muy importante, porque nadie la recalca, el vicepresidente de esa institución es Augusto Hidalgo, del PSOE, que otorga la mayoría necesaria a Antonio Morales para que gobierne… etcétera. Pero a lo que iba. Que si Campos consigue ser diputado o le resta los votos necesarios para que Sosa no consiga el acta es ya un triunfo, que si el actual parlamentario de NC no tiene mucho que hacer porque el actual alcalde de Gáldar lleva tras de sí a un grupo que es la fuerza de los votos en una confrontación electoral, que hay espacio para una fuerza de obediencia canaria… y más cosas.

No he encontrado una encuesta pública reciente que permita confirmar esas impresiones ni establecer quién tiene más posibilidades de conseguir el escaño. Y en política, donde cada partido acostumbra a presentar como favorable la información que le llega, conviene no confundir el deseo con la realidad.

Lo que si he encontrado es que en la provincia tinerfeña todo depende de lo que haga VOX, que en 2023 no se presentaron en Santa Cruz por mor de un desaguisado. ¿Qué sucederá en estos comicios? Su presencia añade un factor que no existía en los anteriores comicios y obliga a revisar cualquier comparación automática con los resultados de hace tres años. Hay que tener en cuenta que el número de diputados, ahora y en el 2023, sigue siendo el mismo: siete. Y que la señora Valido en la anterior convocatoria salió como diputada la última. ¿Le preocupa esto a Cristina Valido? Si y no. Si se confirmara tendría que hacer una campaña más dura y quien encabece esa lista, la de VOX, le puede restar votos al PP y a CC e incluso a los socialistas.

Por tanto, es difícil saber lo que pasará. Coalición Canaria lleva décadas defendiendo una fórmula que le ha permitido moverse entre distintas sensibilidades políticas: no somos ni de izquierdas ni de derechas, venimos a resolver los problemas de Canarias. El problema es que el escenario político de hoy tiene poco que ver con el de hace treinta años y que el voto nacionalista se ha intensificado con la aparición de nuevas alianzas y organizaciones que también reclaman representar los intereses de las islas.

La vivienda, la inmigración, la igualdad, los derechos de las personas LGTBI, la transición energética y el futuro económico de las islas exigen respuestas concretas.

Y aquí es donde me gustaría saber qué posición van a defender Coalición Canaria y Primero Canarias, porque decir que se está al margen de los bloques ideológicos resulta relativamente sencillo cuando hablamos de carreteras, inversiones o competencias, pero la cosa se complica cuando hay que decidir quién paga, quién recibe las ayudas y qué derechos deben tener prioridad.

De los diputados canarios del PP, o de VOX y PSOE espero poco, y a los hechos de la pasada Legislatura me remito. Ninguno se jugará su puesto por defender a la ciudadanía de Canarias, aunque lo que plantee sea bueno o malo para las gentes de estos peñascos. Ahora mismo hay una pérdida de credibilidad que ya no distingue entre partidos políticos, sindicatos y medios de comunicación. La desconfianza aumenta cuando quienes reclaman respeto por la institución que representan son incapaces de dar explicaciones convincentes sobre sus propias actuaciones. Para recuperar la autoridad no basta con exigirla: hay que demostrar independencia, ofrecer resultados y rendir cuentas.

Como decía La Gaceta de Canarias ayer domingo, lo público no tiene dueño, y es que, como decía el periódico de esta casa, “La polarización tiene esa ventaja para quienes la administran: permite sustituir las explicaciones por las emociones. El miedo moviliza deprisa. Explicar cómo se financia una promesa, cómo se sostiene un servicio público o qué consecuencias tiene una reforma exige bastante más trabajo”. Y también en eso tienen razón los editorialistas.

Los ciudadanos no pertenecen a ninguna sigla, las pensiones no son un obsequio de los gobiernos para comprar voluntades, recibir subvenciones, no convierte a nadie en intocable y la televisión pública no puede funcionar como un departamento de propaganda.

En política, como en la canción de Jarabe de Palo, todo depende. Depende de con quién se pacte, de qué se negocie y de qué se esté dispuesto a sacrificar. Lo malo es que, después de escuchar a unos y a otros, mi voto sigue dependiendo de encontrar alguna razón que termine de convencerme.

El respeto no se impone ni se hereda por ocupar un cargo; se gana con hechos. Sigo siendo de los indecisos. Y todavía oiremos a más gente opinar sobre las elecciones generales, por lo que conviene escuchar todas las versiones, desconfiar un poco de las certezas prematuras y recordar que, en política, hay muchas personas que aseguran conocer el resultado antes de que se haya contado el primer voto.

Escucha el Monólogo de Pepe Moreno

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