EEUU saca los colores a Cuba en la ONU: mansiones, una isla privada y un nieto de Castro presumiendo de dinero en Instagram

Mike Waltz Estados Unidos Cuba

Mike Waltz exhibe los lujos que atribuye a la élite del régimen y protagoniza un enfrentamiento a gritos con el canciller Bruno Rodríguez.

Relojes Rolex, mansiones con piscinas y muelles privados, una isla para el disfrute familiar, yates por el Mediterráneo y un nieto de Fidel Castro mostrando fajos de billetes en Instagram. El embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Mike Waltz, desplegó este martes, 27 de octubre, una exposición sobre los privilegios que atribuye a la élite cubana durante el debate de la Asamblea General sobre el embargo estadounidense.

La intervención provocó las protestas de la delegación de La Habana y un tenso enfrentamiento con el ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, que interrumpió al representante estadounidense y reclamó que se le llamara al orden.

Waltz comenzó mostrando una fotografía de Fidel Castro con dos relojes Rolex, cuyo valor conjunto situó en unos 40.000 dólares actuales. Según la comparación presentada por el diplomático, esa cantidad equivaldría a 55 años de salario medio en Cuba.

El embajador continuó con una imagen de Miguel Díaz-Canel, a quien señaló por llevar un reloj de la misma marca. También mencionó corbatas Hermès y plumas Montblanc, cuestionando el contraste entre esos artículos y las dificultades materiales de la población.

Mansiones con mármol, sauna y jacuzzi

Las propiedades ocuparon una parte destacada del discurso. Waltz describió un complejo costero en Varadero, atribuido a la familia Castro, con una superficie de 14.000 metros cuadrados.

Según su exposición, las instalaciones cuentan con piscinas, suelos de mármol, muelle privado, sauna, jacuzzi y gimnasio. La descripción incluyó seis dormitorios, una piscina de 20 metros y carpintería realizada con cedro importado de la Amazonía brasileña.

El diplomático utilizó esas comodidades para cuestionar el discurso de austeridad del poder cubano: mientras los ciudadanos afrontan carencias, los dirigentes y sus familiares dispondrían, según denunció, de residencias con equipamientos exclusivos.

Una isla reservada a la familia Castro

La presentación también incluyó Cayo Piedra, al sur de Cuba, que Waltz describió como una isla de uso exclusivo de la familia Castro. Le atribuyó una marina, una embarcación privada, un restaurante flotante para invitados y una laguna con delfines. Asimismo, mencionó otra isla con animales exóticos.

El embajador contrapuso esos espacios con las restricciones económicas que el Gobierno cubano invoca para explicar las dificultades que atraviesa la población.

Sandro Castro, mostrando billetes en Instagram

La exposición llevó también al salón de la Asamblea General imágenes de Sandro Castro, nieto de Fidel, mostrando dinero en Instagram. Waltz las presentó como ejemplo de la ostentación de los descendientes de los dirigentes.

El diplomático incorporó referencias a Antonio Castro, a vacaciones familiares en el Mediterráneo y al estilo de vida de Tony Castro en Europa, con menciones a un automóvil BMW.

Su argumento fue que los familiares de la cúpula disfrutan de oportunidades de consumo, desplazamiento y ocio que quedan fuera del alcance de numerosos ciudadanos cubanos.

Yates, hoteles de lujo y pasaportes diplomáticos

Waltz mostró un yate de 50 metros y sostuvo que guardaespaldas habían agredido a periodistas turcos cuando intentaban fotografiarlo. Contrapuso el combustible necesario para ese tipo de embarcaciones con las dificultades para abastecer ambulancias y transporte público en la isla.

También incluyó en su exposición a Manuel Anido Cuesta y Vilma Rodríguez Castro. Sobre esta última, mencionó viajes con pasaporte diplomático y estancias en hoteles de lujo.

Las valoraciones económicas y las atribuciones sobre los bienes formaron parte de las acusaciones del representante estadounidense, que trató de centrar el debate en el reparto de los recursos y los privilegios dentro de Cuba.

Protestas y enfrentamiento junto al estrado

La tensión aumentó con las interrupciones de la delegación cubana. Rodríguez reclamó que se llamara al orden al embajador, al considerar ofensivas sus afirmaciones. En medio del intercambio, representantes de La Habana se aproximaron al estrado y Waltz les exigió que retrocedieran.

El estadounidense los acusó de intentar intimidarlo y defendió su derecho a continuar. La presidencia tuvo que intervenir para recuperar el orden.

Rodríguez rechazó las acusaciones y reprochó a Washington que utilizara Naciones Unidas para difamar a Cuba. Posteriormente sostuvo que la intervención formaba parte de una campaña mediática destinada a justificar las sanciones.

La Habana defendió que el embargo constituye un castigo colectivo contra su población. Waltz, por su parte, utilizó las fotografías para cuestionar que los dirigentes responsabilicen a Estados Unidos de las penurias de la isla mientras disfrutan de los privilegios que denunció ante la Asamblea.

«Esto es Naciones Unidas. Esto no es su dictadura comunista. No puede silenciarme»

El enfrentamiento dejó una de las respuestas más contundentes de Mike Waltz. Ante las interrupciones de la delegación cubana, el embajador estadounidense replicó: «Esto es Naciones Unidas. Esto no es su dictadura comunista. No puede silenciarme».

Con la sede de la ONU en Nueva York como escenario, el diplomático recordó que se encontraban en Estados Unidos y exigió a los representantes de La Habana que se alejaran del estrado. También les reprochó que pretendieran intimidarlo como, según denunció, hacen con los presos políticos en Cuba.

Waltz defendió que las protestas no impedirían que continuara exponiendo sus acusaciones sobre los privilegios de la élite gobernante.

Rodríguez, por su parte, rechazó sus palabras y le recordó que estaba en Naciones Unidas. El canciller reprochó al embajador su prepotencia y sostuvo que sus acusaciones no justificaban las sanciones estadounidenses contra la población cubana.

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