El “Frankenstein” ya no suma: Sánchez pierde dos decretos, la legislatura se tambalea y se toma el fin de semana para reflexionar sobre un adelanto electoral

Pedro Sánchez cerró este viernes una de las jornadas parlamentarias más delicadas de la legislatura. El Congreso tumbó, uno detrás de otro, los dos decretos de vivienda aprobados esta misma semana por el Consejo de Ministros, dejando al descubierto las enormes dificultades del Ejecutivo para reconstruir la mayoría que permitió la investidura.

El primer decreto cayó por 178 votos en contra frente a 172 a favor. PP, Vox, Junts y UPN votaron en contra. Apenas unas horas después llegó el segundo golpe: el decreto sobre la renovación automática de determinados contratos de alquiler fue rechazado por 184 votos frente a 166, después de que al bloque contrario se incorporaran también PNV y Coalición Canaria.

Dos votaciones y dos mayorías diferentes contra el Gobierno. Esa es probablemente la fotografía política más relevante de la jornada. Sánchez consiguió conservar algunos apoyos en el primer decreto, pero los perdió en el segundo, evidenciando hasta qué punto cada iniciativa parlamentaria obliga ahora al Ejecutivo a reconstruir una mayoría distinta.

El presidente acudió personalmente al Congreso en un intento de salvar las medidas y defendió su contenido ante los diputados. Después de la derrota, el escenario político cambió de dimensión. Desde Moncloa se ha abierto un “periodo de reflexión” y no se descarta ningún escenario, incluida una convocatoria anticipada de elecciones generales. Sánchez dedicará el fin de semana a estudiar la situación antes de adoptar una decisión.

El debate electoral ya ha entrado además en el propio PSOE. Distintas voces socialistas defendían incluso antes de conocerse el resultado que, si los decretos eran rechazados, podía haber llegado el momento de devolver la palabra a las urnas.

La oposición interpreta el resultado como la demostración de que Sánchez ha perdido su mayoría parlamentaria. El Gobierno, por su parte, responsabiliza fundamentalmente a PP, Vox y Junts del fracaso de las medidas y sostiene que todavía existe margen para continuar gobernando y alcanzar acuerdos.

Pero el dato objetivo permanece: el Gobierno llevó dos decretos al Congreso y perdió los dos. Y cuando llegue el lunes, Sánchez deberá decidir si vuelve a intentar recomponer una mayoría cada vez más fragmentada o si entiende que la legislatura ha alcanzado su punto final.

El “Gobierno Frankenstein” que anticipó Rubalcaba

La expresión vuelve a perseguir al PSOE diez años después.

Fue Alfredo Pérez Rubalcaba quien en 2016 utilizó el término “Gobierno Frankenstein” para referirse a una posible mayoría formada por el PSOE junto a Podemos y fuerzas nacionalistas e independentistas. La expresión nació precisamente para describir las dificultades de ensamblar partidos con intereses y proyectos políticos muy diferentes.

La paradoja es que aquella fórmula terminó siendo fundamental para las mayorías que posteriormente permitieron gobernar a Pedro Sánchez.

Este viernes ha vuelto a quedar expuesta su principal debilidad: no existe una mayoría estable para todas las votaciones.

Junts se unió a PP, Vox y UPN para rechazar el primer decreto. En el segundo, PNV y Coalición Canaria también votaron en contra, elevando el rechazo hasta los 184 diputados.

La denominación de “Frankenstein”, utilizada desde entonces recurrentemente por adversarios del Gobierno, vuelve así al debate político. No porque todos sus integrantes hayan roto definitivamente con Sánchez, sino porque las piezas que hicieron posible la investidura ya no actúan como un bloque homogéneo.

Ese será precisamente el dilema que Sánchez analizará este fin de semana: si todavía puede reconstruir esa mayoría voto a voto o si ha llegado el momento de convocar a los españoles a las urnas.