Pedro Sánchez afronta la XXX Cumbre Iberoamericana de Madrid sin la presencia de algunos de sus principales interlocutores de la izquierda latinoamericana. Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Delcy Rodríguez no han acudido al encuentro, aunque Brasil, México y Venezuela están representados por sus respectivos ministros de Exteriores. La cita reúne a delegaciones de los 22 países, pero solo diez cuentan con representación al máximo nivel.
Las ausencias dan mayor protagonismo a los mandatarios de derecha y conservadores, entre ellos el argentino Javier Milei y el chileno José Antonio Kast. Sin embargo, Sánchez no es el único dirigente progresista presente: también participa el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo. El Gobierno español resta importancia a las bajas y sostiene que responden a las circunstancias y agendas de cada mandatario.
Felipe VI y la reina Letizia presidieron este miércoles la inauguración en el Teatro Real y ofrecieron posteriormente una cena a las delegaciones en el Palacio Real. El monarca defendió el entendimiento y la cooperación entre los países iberoamericanos como instrumentos para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. La ceremonia comenzó con un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Urda.
Sánchez reclamó una alianza más ambiciosa entre América Latina y Europa, con mayor capacidad de influencia internacional. El presidente del Gobierno defendió la democracia, los derechos humanos y el respeto a las reglas internacionales como ejes de esa relación.
Milei, por su parte, no asistió a la apertura ni a la cena de gala de los Reyes y se reunió en Madrid con el líder de Vox, Santiago Abascal. Su participación está prevista en el plenario de este jueves, aunque no figura una reunión bilateral con Sánchez ni una audiencia con Felipe VI.
La jornada decisiva se desarrolla en la Galería de las Colecciones Reales, bajo la presidencia del Rey. Las delegaciones buscan cerrar acuerdos sobre inteligencia artificial, movilidad académica, cuidados y respuesta ante desastres, además de una declaración política conjunta.
